BRONCE Sus palabras me dejaron pasmado, creí que me iba a caer de la silla. —¿Bronce? —dijo Nove pasando una mano por mi cara y agregó con ironía: — ¿te moriste? Mi primer impulso fue levantarme y salir del consultorio sin poder decir nada, mientras caminaba sin saber exactamente a donde ir, una hija, mi hija, Cassie embarazada, la mujer que se adueñaba de mis pensamientos todos los malditos días desde que se fue, la razón por la que no había alcanzado la luz junto con mi familia por fin tocando el descanso eterno... Por eso Nove era tan parecida a Cassie, por eso me atrajo hacia ella de algún modo, mi hija. Escuché que la puerta principal sonó con dos golpes justo cuando iba cruzando la sala hacia la cocina posiblemente para pasar la noticia con un vaso de agua o... posiblemente una

