NOVE Su lengua obligó mi boca a abrirse para aceptar su caricia en un lento y delicioso beso que se volvía cada vez más erótico, me acomodé a horcajadas sobre él y me dejé llevar envolviendo mis brazos alrededor de su cabeza. Sus manos descendieron por mi cintura y bajaron un poco más aferrando mi trasero haciendo que me moviera contra él. Escuché su gemido cuando mordí su labio inferior siendo víctima de mis sentidos, así imaginé besarlo miles de veces, así justo quería estar. De repente comenzamos a ganar intensidad y el beso se convirtió en algo más desenfrenado, comenzó a devorar mi boca, y aferró mis caderas cuando me meneé sobre él necesitándolo mucho más cerca, sus manos se adentraron dentro de mi camisa y sus dedos fríos me estremecieron la piel, sus labios besaron la longitud d

