La oscuridad nos ocultaba en la esquina del closet, la puerta se entrecerró pero los gritos de Kitty y los golpes resonaban estremeciendo mi piel, me levanté pero Nieve me aferró con fuerza la cintura, me voltee y sus ojos verdes brillaron en la oscuridad pidiéndome a gritos que no la dejara sola. —Ya vuelvo —susurré aferrando sus brazos—, ocúltate aquí y no salgas hasta que yo vuelva por ti. Me levanté y oculté a Nieve detrás de unas cajas, tragué saliva y aspiré profundamente, ¿acaso saldría viva? Tal vez había tenido todos estos sueños matando gente porque de alguna forma me preparaba para este momento, cuando iba a dar un paso, la mano de Nieve tomó mi pierna, bajé la cabeza para ver qué le ocurría y ella dijo: — ¿Y si no vuelves por mí? Me esforcé en mostrarle una amplia sonrisa y

