Montado a horcajadas sobre el regazo de su pareja, Rhys tenía apoyadas sus manos en el firme abdomen marcado de su alfa dominante y agitaba suavemente sus caderas de adelante hacia atrás. Sus plateados ojos observaban con fascinación como, con dicho movimiento, lograba que sus duros miembros se restregaran juntos. La imagen de sus dos p***s juntos, donde claramente el m*****o de Caspian era por mucho más grande al de Rhys, tenía cautivado al joven humano por dichas diferencias, sin poder creer que ese duro eje, estuvo más de una vez en el interior de su cuerpo. Tan solo pensar que ese mismo m*****o, el cual ya era grande, crecía aún más en el instante en que estaba por llenar su cuerpo con su semilla, y luego crecía casi el doble al darle su nudo, tenía a Rhys emitiendo pequeños gruñidos

