Admirando el amanecer a través de las ventanas abiertas, la mente de Rhys se encontraba en una extraña paz llena de seguridad que lo mantenía completamente relajado. Luego de una última ronda en donde nuevamente Caspian mordió el cuello del humano, la pareja había caído dormida abrazados, totalmente cansados y satisfechos, hasta el punto en que ni siquiera les importó el que estuvieran empapados en el sudor y con restos de semen en sus cuerpos. Acurrucados juntos, con el alfa dominante abrazando a su pareja desde atrás, cubriendo completamente su cuerpo más pequeño, Rhys despertó y se mantuvo sus buenos minutos en aquella posición, apreciando la silenciosa paz que llenaba la habitación, la cual era interrumpida solamente por el sonido de sus respiraciones tranquilas. Era una paz tan dul

