Alex: En toda la noche no pude dormir pensando en mi pequeña, fui un completo imbécil y merezco lo que me esta pasando, pero tu no princesa, no deberías estar llorando por mi culpa. No deberías y es lo que más me duele, el saber que es mi culpa cuando prometí que jamás te lastimaría y que te protegería. Haré todo lo posible para recuperarte, te demostraré que en verdad me arrepiento, que eres la mujer que amo, con la que quiero pasar el resto de mi vida y con la que quiero hacer una familia. De repente tocan la puerta sacándome de mis pensamientos —¿quién?. —Soy yo —me pongo de pie y abro la puerta encontrándome con Elías. —¿Qué quieres? —pregunto sin ganas, caminando hasta mi cama donde me acuesto. —Llamaron del hospital —se sienta a mi lado, me siento rápidamente. —¿Y que dijero

