Natasha: —Alex, Alex, Alex abre la puerta tu madre quiere saber si vas a bajar a desayunar. Nada, sigue sin abrir la puerta ni responderme. Cuando vuelvo a tocar la puerta esta medio se abre, la abro por completo y entro, pero esta oscuro, con mi mano busco el interruptor y enciendo la luz encontrando la habitación hecha un completo desastre. Todo esta tirado, hay vidrios rotos regados por el piso y Alex se encuentra sentado en una esquina de la habitación con el cabello desordenado, con ojeras marcadas y la ropa sucia, al parecer no ha dormido. Me acerco rápidamente a el, apesta a alcohol, tiene la mirada perdida, lo tomo de los hombros, en cuanto me ve se abalanza sobre mi abrazándome fuerte estrechandome en sus brazos poniéndose así a llorar como un niño. —Alex, suéltame por favo

