—Anda, desnúdate. Abrió la ducha y me metió. —Desde hoy nada de comer en exceso ni de volitarlo luego… esas cosas no te las voy a permitir… —Espera, ni que fueras mi novio… —¿Por qué crees que te estuve buscando todo este tiempo? ¿Quieres conocer Liverpool? —Sí. —¿De qué crees que murió mi madre? Su mirada se oscureció. —La bulimia le causó muchos problemas de salud. No existe recuerdo que tenga de ella que no esté relacionado a sus encierros en el baño. Y para serte sincero, cuando noté que ese trastorno también te tenía entre sus garras, me dije que, si no pude salvar a mi madre, al menos te salvaría a ti. Y mientras decía todo eso me iba enjabonando con mucho cuidado todo el cuerpo. No le importó estar vestido, ni su costoso reloj, ni sus calzados de cueros. Parecía sumergido n

