Definitivamente Cris no tenía ni la mínima idea de lo que Lulu había significado en el pasado para mí. —La dejo descansar de día porque trabaja de noche. Es enfermera en un hospital privado, a principios de este año se graduó. Cris se acomodó a lado del colchón y yo hice lo mismo. Me pasó un vaso de alcohol, era asqueroso, pero lo bebí todo. Sentí el calor subiendo a mi cabeza, sentí cómo el alcohol recorría mis venas, ese mareo del primer vaso es la mejor sensación. El segundo vaso ya no se siente de la misma forma, pero si voy sorbiendo, hago que ese efecto dure un poco más. Para la tercera copa, ya no sientes nada, solo estás borracha. Lulu despertó por las carcajadas que soltaba Cris. —Amor… estuve escuchando todo el tiempo en mis sueños –le dijo somnolienta. —Hola cariño, mira,

