Por eso mismo, porque no podía mentirle, le conté todo lo que había vivido hasta ese día, le conté sobre Víctor. Cómo le amaba y deseaba. Le conté de la gente con la que trabajaba, le conté absolutamente todo. Al terminar de escucharme me abrazó con todas sus fuerzas, casi no podía respirar. —Olvídalo, olvídalo, V, solo existo yo… —me dijo al oído, claramente estaba afectado por lo que le había contado. —No puedo… lo amo a él. —Pero ¿qué dices, V? Él está muerto… y yo vivo. —No lo entiendes… No dejo de pensar en él… —Eso me lastima, no lo vuelvas a decir… Pero era la verdad. Erick agitaba la cabeza, parecía que bloqueaba o al menos trataba de bloquear en su mente, mis palabras, y cambió de tema. —Para tu seguridad, será mejor que no salgas, al menos por unos días… —Por mí, no v

