Cuando ya Annie empezó a bostezar desde el auto y no podía parar, ellos sabían que ella se encontraba muy cansada y era mejor acompañarla. —Lo siento chicos, estoy cansada y necesito mi cama—. Jake fue a buscar las llaves de su auto. —Vamos, fiestera empedernida, te llevaré y no quiero más excusas, luego llevaré la comida a nuestro amigo Will. Probablemente esté un poco loco y apuesto a que no ha comido en todo el día. Annie le sonrió a Jake. —Eres un amigo maravilloso, Jake, es muy amable de tu parte—. Se preguntó si debería pasar por la estación con él, pero la oficina estaría abarrotada y podría ser un poco embarazoso. Annie sintió que su teléfono vibraba y leyó un mensaje de Will preguntándole qué iba a hacer. No sabía qué decir, así que no respondió. Ella aguantó tanta mierda d

