¡Golpiza entre funcionarios!

2278 Palabras
A Annie le gustaba estar de guardia los domingos por la mañana, por lo general no pasaba nada en estos turnos. A veces se tenía era que lidiar con los borrachos ocasionales atrapados en los alborotos del sábado en los bares. Eran calles famosas por muchas peleas de borrachos los fines de semana. A Annie siempre le divertían sus caras cuando salían de la celda para dar el "vergonzoso paseo" a casa. Nueve de cada diez veces, estaban completamente perplejos, porque no recordaban qué clase de idiotas eran cuando fueron arrestados o por qué los habían arrestado ni mucho menos cuánto tiempo llevaban ahí adentro encerrados. Kav, su sargento, la miró cuando entró en el auditorio al comienzo de su turno y asintió. Annie supuso que sabía u oía algo. Parece que tenía un sexto sentido cuando se trataba de ella. Cuando Mike la atacó, Kav fue quien encontró a Annie inconsciente. Él mismo lo descubrió después de que ella le contara toda la sucia historia. No permitió que esta historia se hiciera pública y Annie le estaba infinitamente agradecida por tan honorable actitud. Después de la sesión informativa, Kav la envió de guardia con Jake, y durante un abundante desayuno en la cafetería del hospital, ella le dijo un poco confundida, que había encontrado a Will con Laura ayer por la mañana. No tenía ninguna intención de hacer esto, pero Jake preguntó si les gustaría ir a cenar esa noche a su casa, y ella no tenía fuerzas para pensar en una excusa plausible, dónde pudiera no nombrar a Will, ya que para todos esos eventos ella siempre iba acompañada de su amado. Además, se enterarán pronto de todos modos, por lo que es mejor si se entera de la traición de Will por parte de ella que por los chismes de la estación, que de vez en cuando los alargaban. Su rostro estaba más rojo que los tomates enlatados que flotaban en el plato. Dejó caer su cuchillo y tenedor y apretó sus enormes puños con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos. —Por favor, dime que esto es una especie de broma, porque de lo contrario mataré a Will, te lo juro. Le advertí que si no mantenía su cosa en sus pantalones quieta, le arrancaría la cabeza—. Le dijo enfurecido a Annie. —Cálmate, Jake, por favor. Está bien, esperaba que sucediera tarde o temprano, es típico de un hombre  mujeriego ¿O no? De hecho, me sorprende que haya durado tanto tiempo dada su reputación—. — ¿De qué planeta vienes Annie? O mejor dicho ¿En qué planeta vives? Esto es una locura, una enorme locura. No me importa lo que pienses, me prometió que no te haría daño. Por eso lo voy a enfrentar y si es necesario le daré su merecido. No podemos dejar que se siga saliendo con la de él—. —No, espera, detente, mantente alejado de él te lo pido. Esto solo nos concierne a Will y a mí, así que nosotros lo arreglaremos. Ya me había mudado y regresé a casa de todos modos. Ayer dejó un mensaje de voz tratando de disculparse y dijo que necesitaba trabajar en el asesinato en la iglesia. Aprovechando de que no estaba en casa luego fui y tomé la mayoría de mis cosas que allí tenía todavía. No vale la pena meterse en problemas y perder su trabajo, y ya no me voy a preocupar por eso. Grité todo el dolor, lloré todo lo que tenía que llorar y desde ese momento prefiero estar sola. No más hombres en mi vida me quedaré así por un buen rato, ahora promete que no harás nada estúpido, prométemelo—. —No, Annie, espera un momento, no puedes esperar que deje que te haga esto y no diga nada, está mal y lo sabes. Él es mi amigo y lo entiendo, pero tú eres como una hermana para mí que es algo muy distinto, y no permitiré que nadie trate a mi hermana de esta manera y mucho menos él—. —Gracias, Jake, pero no tienes una hermana, entonces, ¿cómo lo sabes? Mira, me ocuparé de Will, haré lo que tenga que hacer, y por los momentos creo que lo dejaré tranquilo, que piense lo que quiera de mi pero déjalo en paz, ya veremos que sucede luego, no creo que Laura le dure mucho tiempo—. Se sabía que Laura era una oficial muy caliente, que le gustaba andar con uno y con otro, con el primero que se le atravesara así que Annie no dudó en que esa relación si era que la tenían se acabara muy pronto porque ella no le gustaba durar mucho con un hombre. — ¿Es por eso que quieres ser tan amable? Está bien, intentaré no ser estúpido. Eso es todo lo que puedo prometer Annie—. La miró profundamente y vio cómo se le bajaba una lágrima en su rostro. Lo que le conmovió aún más lo mal que podía sentirse Annie en ese momento. Mientras regresaban a la camioneta de la policía, recibió una llamada que informaba sobre violencia doméstica en otra calle muy cerca de allí. Corrieron y se subieron a la camioneta, y Annie se agarró a la puerta del auto mientras Jake cruzaba la ciudad con sus luces intermitentes y el sonido de la sirena. A ella le encantaba trabajar con él, pero él era un conductor de mierda, su locura detrás del volante la hacía temblar de susto. Cada vez que los llevaba a una llamada de emergencia, toda la vida de Annie pasaba ante sus ojos, recordando cada cosa vivida durante toda su vida hasta ese momento. Cuando dieron vuelta a la calle, uno de sus clientes habituales pateaba la puerta principal de su ex novia, lo que los hizo detenerse rápidamente. Jake detuvo el auto y ambos saltaron al instante. —Entonces, Peter, ¿qué tenemos aquí? Desde mi punto de vista, parece que estás causando un daño enorme a la propiedad privada de otra persona—. —Vete a la mierda oficial, ella es una verdadera perra y una loca. No me deja ir con los niños, y ella tiene un chico nuevo allí que lo metió a vivir con ella, y eso no lo permitiré, no mientras viva—. Dijo el chico molesto y enfurecido. Peter se devolvió y empezó a golpear la puerta de nuevo. Jake dio tres pasos y, agarrándolo del brazo por la parte de atrás, lo apartó de la puerta con mucha fuerza. —Peter Lowe, te arresto bajo sospecha de causar daños bajo la Sección 4, aunque dudo que sepas a que me refiero, pero además te arresto por ser un idiota. No tienes que decir nada, pero podrías perjudicar a tu defensa si no mencionas ahora en qué dependerá más adelante en la corte. Todo lo que digas puede utilizarse como prueba en tu contra. ¿Entiendes Peter? O me aseguraré de que lo hagas de otra manera—. —Apártate—. Grito Peter enojado. La idea de que su ex viviera con otro en la casa donde también vivió con él lo hacía enfurecerse más. Tenía razón en algo y es en que su ex no tenía por qué negar la visita a sus hijos, ya había un acuerdo entre ellos y tenía que cumplirlo. Pero a la madre se le habría olvidado y esto lo enloqueció. Quería arrebatarles a sus hijos, él los quería mucho, los venía a visitar seguido, los llevaba a la escuela y hasta los visitaban los fines de semana. Annie se devolvió para ocultar la sonrisa en su rostro y abrió las puertas de la camioneta cuando Jake rompió las esposas en las muñecas de Peter. — ¿Es así como puedes hablar en presencia de una dama? Métete en la jaula, te llevaré al peor albergue de la ciudad, para que puedas dormir después de seis botellas de sidra y hasta que entiendas toda la falacia de tu camino—. Peter trató de defenderse cuando lo metieron en la camioneta y comenzó a pelear con Jake, que era casi el doble de su tamaño, ya lo conocían porque le gustaba meterse en muchos problemas o eso era lo que siempre les hacía pensar a los oficiales de turno. Jake lo agarró y lo arrojó adentro. De un gran tirón. —No seas idiota, puedo agregar a tu linda lista de acusaciones que atacan a los oficiales de policía y se resisten al arresto, eso créeme que te llevaría un par de semanas o meses allí adentro—. Jake cerró la puerta de la jaula y luego las puertas de la camioneta. —Lo siento Peter—, se rió Annie. Fue a la casa y llamó a la puerta, que fue abierta por una mujer de veintitantos años aproximadamente, claramente embarazada, con un niño de dos años abrazado a sus pies. Algo que conmovió a Annie. — ¿Estás bien, Julie? —. Lo detuvimos, así que se quedará con nosotros al menos hasta mañana, mientras la fiscalía hace algo al respecto, porque no podemos interrogarlo hasta que recupere la sobriedad. —Gracias oficial, ¿por qué no puede dejarme en paz? Es solo un dolor en el trasero, siempre hace lo mismo—. —Bueno, Típico hombre de la calle, si quieres mi opinión, Julie. Escucha, dejaré que te calmes y volveré en una hora para una declaración ¿Te parece bien?—. La mujer asintió un poco molesta. —Gracias, Annie, pondré la tetera así te tomas un té junto a nosotros—. Annie le sonrió y regresó a la camioneta. Peter ahora estaba golpeando la jaula y gritando sobre la b********d policial, estaría drogado, bueno algo tendrían que encontrar en la comisaria. Jake lo miró. —Por el amor de Dios, Peter, cállate o iré y te mostraré lo que es la b********d policial ¿Quieres verlo?—. —Vete a la mierda oficial—. Annie sofocó una risa con la mano, era una pelea larga. Peter dejó de golpear y gritar, dándose cuenta de que realmente no quería enfrentarse a un policía enojado del tamaño de Jake. Condujeron hasta el estacionamiento y mientras estaban estacionando en el patio trasero, su camioneta bloqueó el ascensor de una tienda esperando la descarga. Ahora pasarán al menos quince minutos antes de que puedan formalizar a Peter. Cinco minutos después, un automóvil sin distintivos entró en el patio con Will conduciendo y Laura en el asiento del pasajero delantero, lo que faltaba. Annie sintió que su corazón se rompía aún más al verlos juntos, no podía creerlo, habían regresado juntos después de una larga noche juntos. Antes de que pudiera decir algo, Jake saltó de la camioneta y se dirigió al auto, lo que quería era chocar ese automóvil. —Oh, mierda ¿Qué pasa?—. Jake comenzó a gritarle a Will, lo que despertó a un Peter somnoliento de su sueño de borrachera. Annie observó horrorizada cómo Jake señalaba a Will con el dedo, insinuándole que lo quería quebrar. Laura bajó la cabeza y cruzó corriendo el patio hacia la estación, ¿Un poco de pena, tendría la chica? Jake empujó a Will, quien tropezó con el capó del auto, mantuvo el equilibrio y luego empujó a Jake hacia atrás con la misma fuerza con la recibió el empujón. Un fuerte grito vino de la jaula de la camioneta, seguido de un ulular igualmente fuerte. Annie saltó del coche y corrió para detenerlos, pero antes de que pudiera alcanzarlos, se pelearon entre sí. Escuchó al borracho en la camioneta golpeando los barrotes y gritando. Kav salió corriendo por la puerta trasera. Tenía la misma altura y constitución que Jake, si no más grande, y lo agarró y lo alejó. —Ahora ve a la comisaría y cálmate, idiota, es bueno que no haya nadie importante de turno, de lo contrario los dos saldrían volando de aquí a lo grande—. Will se recompuso y se alejó, con la cara enrojecida y llena de manchas. Ni siquiera miró a Annie. Kav empujó a Jake contra la pared. —Cálmate, estúpido, ¿quieres perder tu trabajo? —. —Honestamente, a veces me pregunto dónde está tu cerebro porque no está en tu cabeza. Ahora marcha a mi oficina y no te vayas hasta que yo llegue—. —Lo siento, jefe—, murmuró Jake. Cruzó el patio y entró en el edificio del recinto. Kav se devolvió hacia Annie. —Me atrevería a sugerir que sucedió algo. Annie, ¿estás bien con tu detenido? ¿Hay algo que deba saber antes de que mis oficiales comiencen a matarse entre sí de nuevo? —. —Estoy bien, sargento, le pedí a Jake que no interfiriera, pero ya sabe lo que es. Piensa con los puños, no con la cabeza, y sí, me ocuparé del detenido—. Regresó a la camioneta y subió al interior, cerrando la puerta de golpe. Miró por el espejo retrovisor al sonriente Peter. —Quien debería estar encerrado bajo el artículo cuarto, por lo que estos dos idiotas, pero no, por supuesto, nadie hará eso. Veo que anoche hay muchos más eventos en el recinto que en el pool—. —Cállate y vete a la cama. Te despertaré cuando sea tu turno—. Se sentó con la cara en llamas y un dolor de cabeza punzante, deseando que los últimos días nunca hubieran sucedido.
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