Kaler poso una sonrisa en su rostro y mando a que se llevaran al zombi a su respectiva sala. Justo antes de que se llevaran a el zombi un guardia se dio cuenta de los chicos y comenzó a disparar. Alertando a todos los del lugar y los demás guardias. Ellos empezaron a luchar, Kaler por otro lado huyo con sus hombres sin antes abrir la caja del zombi y sacarle los tubos. Más tocando un botón abriendo unas puertas antes de su huida. Sin importarle ni siquiera un poco el edificio, ni perder a algunos de sus hombres, ni en los recogidos o personas inocentes que vivían en el refugio. Mandando a algunos hombres a poner unas bombas de cada lado, sin que ellos se dieran cuenta y tenían un detonador para hacerlas explotar cuando lograran salir del edificio para matar a los chicos. Mientras seguían luchando derribando quedaban pocos hombres cada vez y de las puertas fueron saliendo varios zombis normales que a la vez les ayudaron a vencer a los hombres que quedaban.
Cuando los vencieron y estaban terminando con los zombis, justo el zombi de la caja se levanta. Era alto, musculoso, fuerte, lanzaba un acido por la boca y más que tomaba cosas en sus manos lanzándolas. Todos seguían tumbando a más zombis y Amelia decidió luchar con el zombi gordinflón.
Amelia: Por aquí Egnico - menciona poniéndole nombre a el tipo de zombi nuevo haciéndolo atraer. Empezó su lucha y recibió varias heridas, era duro de vencer incluso usando sus habilidades. Ya los demás habían terminado y cansados con los zombis normales que eran lentos caminando. El grupo la miraba como luchaba en contra de el Egnico y también le trataron de ayudar. Al final, ella gano lográndole clavar unas cuantas balas en cuerpo y cabeza, lográndolos sorprender.
Todos: Bien hecho equipo - dándose una chocada de manos. Juntos caminaron hacia una mesa y notaron un documento.
Marian: "El experimento fue un éxito, fue realizado hace 4 días y hasta ahora el sujeto no ha tenido ningún problema, ni ningún síntoma secundario que dañe su recuperación. Ha comido sano y se le están realizando ejercicios para su salud. Esto de revivir a las personas nos hará ricos y millonarios. Gracias por tenerme como socio señorita Kaler y aceptar mi condición de recibir la mitad de las ganancias. Espero que la próxima reunión con usted sea en un hotel lujoso con champan y vino aunque usted no creo que acepte a ir. Ojala me diera la oportunidad de por lo menos una vez tocarle esa cintura y esa preciosas piernas. Me hace ruborizar de solo verla con esa personalidad que adoro. De verdad a sido un placer de mi parte. Con cariño, Dr. Rusco" - terminando de leer el papel y luego pasando a otro - " ¿Cómo fue que pasó esto? Acaso hice algo tan mal que el sujeto ahora esta con comportamientos extraños, comiéndose a la gente y causando todo este lío. Me renuncio a seguir con los experimentos, lo siento mucho Kaler, mi amor platónico del alma. Sé que nunca serás mía pero siempre te recordaré y recordaré ese cuerpo de diosa, aunque me quieras muerto" - se miran todos en silencio.
Carlos: Entonces, todo esto lo causo Kaler y ese doctor. Y todo este tiempo vivimos así de engañados. Pero que fuerte - se pone una mano en la cabeza de la sorpresa.
Amelia: Ya me sospechaba y desconfiaba de este lugar con Kaler, pero jamás me pensé algo así tan... revelador. Bueno al menos nos enteramos de la verdad -.
Yasahiro: Fue bueno la verdad venir antes de que hicieran más cosas horribles. La verdad nunca me callo bien esa Kaler. Además a veces me llamaba a su oficina solo para coquetearme. Me daba un disgusto enorme la vieja esa - sueltan una pequeña risa tras haberle llamado vieja aunque Amelia solo sonrió por estar molesta con él.
Carlos: Enserio, no sabía eso de que te llamaba para solo coquetearte. Me lo hubieras contado hermano - diciéndole así de cariño aunque no fueran hermanos.
Yasahiro: Bueno algunas cosas me las callo mejor para no recordarlas -.
Carlos: Pero alguna vez te llego a hacer algo no sé como tocar -.
Yasahiro: Algo - todos lo miraron con asombro ya que él era serio casi siempre y solo con los que se llevaba bien les permitía alguna que otra cosa - no, no me miren así, no sean mal pensados. Solo fueron unos roces que ella me dio con sus manos en mi cuello y brazos pero nada más allá. Y siempre tenia que decirle que me dejara tranquilo -.
Todos: Ah... ok - empezaron a dirigirse hacia el pasillo para llegar a la salida y justo al instante escuchan un estruendo. Las bombas habían sido activadas y el edificio se derrumbaba. Ellos corrieron evitando que les callera partes de la construcción encima esquivándolas. Pero no podían hacer casi nada ya que era un edificio de varios pisos, el derrumbe era demasiado fuerte. Se agachan porque casi les cae encima una parte de cemento en la cabeza cuando Amelia creo con su poder el escudo o fuerza protectora casi invisible, para protegerlos y resistiendo lo más que pudo. Ella soltaba un pequeño gemido de dolor ya que estaban cayendo muchas cosas encima del escudo. Todos empezaron a moverse caminando pero aun con el escudo.
Amelia: Aguanta, tienes que salvarlos tú puedes. Solo un poco más... - se decía así misma en sus pensamientos.
Justo en un momento dejan de caer los escombros Amelia espera unos segundos mirando al rededor para asegurarse de que ya es seguro. Desaparece el escudo, coloca sus manos para sujetar un pedazo grande de los escombros que estaba casi encima de ellos y lo alza para apartarlo. Ella se empieza a marear viendo todo borroso, se tropieza y se cae a el suelo sentada. Aún con sus ojos abiertos todos al notarlo la llaman por su nombre un poco asustados y se desmaya. Después ella abre los ojos confusa estaba en la parte trasera de un camión en movimiento. Marian la recibe toda feliz y sonriente.
Marian: Buenas noches, amiga. ¿Cómo te sientes? -.
Amelia: Hola, bien amiga. ¿Qué fue lo que me pasó? - levantándose, empezó con su mano a tocarse el pelo con su mano de lo mucho que pensaba en lo que pasó y también tenía un poco de dolor en la cabeza.
Marian: Tranquila, ya estás bien. Solo te desmayaste y te atendimos. Gracias por lo que hiciste por nosotros allá. Y gracias también a Dios que tus heridas no fueron graves, se curarán, yo las trate más les puse unas vendas. Eso siempre pasa cuando no estas acostumbrada a usar tu poder por mucho tiempo. Te puedes cansar mucho he incluso desmayarte. Nos a pasado y ya estamos acostumbrados por práctica -.
Amelia: De nada, aunque no he hecho nada tan grande que digamos. Además, gracias por tratar mis heridas. ¿Y que pasó con Kaler, acaso no la encontraron? También las personas inocentes del lugar, del refugio. ¿Qué pasó con ellas? -.
Marian: Ella escapo, no sabemos a donde y algunos de los refugiados ya eran zombis. Los demás parece que huyeron en los carros que teníamos en el refugio. Y algunos al parecer se fueron no sé a donde. Y por favor salvaste nuestras vidas, no tienes que agradecer, es lo mejor que podemos hacer por ti por ahora. Te debemos más que eso -.
Amelia: Gracias de verdad. ¿Y hacia dónde vamos? -.
Marian: A una cabaña que conocemos que será seguro, por ahora -.
Amelia: Ok -.
Carlos: Hola princesa, ¿ya estás mejor? - preguntó desde su asiento del camión en una esquina a el lado de Cristina que estaba callada con la mirada seria.
Amelia: Sí, mucho mejor ya lo oíste - algo sonrojada.
Carlos: Me alegro mucho, ya estamos llegando Yasahiro está de conductor hoy. Además que había dicho que iba a manejar algo lento para que pudieras descansar mejor -.
Amelia: E-eso dijo - tartamudea.
Carlos: Sí, me alegra mucho tenerlo de amigo - sonríe.
Amelia: Es bueno tener amigos que te comprendan - asintió con la cabeza y luego trato de mirar hacia al frente para tratar de verlo. Pero por el asiento y especie de pared parte del camión, casi ni se veía.
Carlos: Iré a decirle que estas despierta - camina hacia adelante.
Amelia: Ok -.
Ya habían llegado y todos se bajan con sus armas y bolsas o mochilas. Entran a la cabaña y como era grandecita y tenia 6 habitaciones con cama, cada uno escoge el suyo separándose para descansar. La cabaña tenía algunas protecciones como tablas de madera en las ventanas cerradas y en la parte de afuera algunas herramientas de trampas. Esa noche mientras todos dormían Amelia se levanta sentándose en su cama. De pronto escucho que golpean la puerta de su habitación. Ella de para y la abre, era Carlos.
Carlos: Lo siento si te desperté, es que no puedo dormir y supuse que tú tampoco - nervioso.
Amelia: Ah, no te preocupes no me despertaste, supusiste bien -.
Carlos: Ah enserio, bueno - ambos se quedan mirándose con un silencio incomodo.
Amelia: Vamos a la sala -.
Carlos: Oh, si claro - ella sale y cierra la puerta de su habitación. Él la sigue y ambos se sientan en el sillón de la sala observando las velas que tenían encendidas a el frente de ellos en una mesa. Luego empiezan a hablar normal de algunas cosas y ríen. Luego de un rato de estar conversando ella bosteza con un poco de sueño.
Amelia: Oye, creo que me iré a dormir, ya - dice levantándose del asiento pero él la sujeta del brazo.
Carlos: Espera, ¿puedo decirte algo? - esto la hace sentar otra vez.
Amelia: Dime. ¿Qué pasó? -.
Carlos: La verdad, que siempre que molestaba a una chica, ellas, algunas me hacían caso y otras no. Además de que siempre que estaba con alguien no era sincero ni con la chica ni conmigo mismo en sentimientos. Las dejaba rápido o ella me dejaban y me daba igual. Pero... contigo es diferente. Nunca me había gustado tanto una chica como tú. Nunca había tenido este sentimiento sincero de querer mucho a alguien. Solo te lo digo para que sepas que... me gustas de verdad - la mira a los ojos.
Amelia: Vaya. No lo sabía. Y... no sé que decirte la verdad. Perdona si pensé que eras solo un tonto por molestarme si. Pensaba que lo hacías nada más por ligar y eso, divertirte. ¿Entiendes? - nerviosa y sonrojada bajando la mirada al suelo.
Carlos: Bueno, ahora ya sabes como me siento. Es un alivio soltarlo -.
Amelia: Sí. Se debe sentir bien -.
Carlos: Esté... ¿Te puedo hacer una pregunta? -.
Amelia: Te escucho, si - lo mira.
Carlos: Puedo... ¿Puedo besarte? - sonrojado. Ella lo pensó por un momento, él le gustaba un poco aunque fuera de esa manera. Y Yasahiro era un tonto que no iba a estar con ella aunque le gustase. Al final tomo la decisión.
Amelia: Sí -.
Carlos: De verdad - dijo sorprendido y a la vez feliz - no pensé que me dirías que si -.
Amelia: Ni yo tampoco - sonríe - la verdad es que a pesar de que seas algo molesto a veces pues no sé que tienes que me atraes un poco que digamos. Me gustas un poco aunque no te conozco tan bien - junto sus manos nerviosa.
Carlos: Pues no lo sabía. Enserio no pensé que un tipo como yo te llegara a atraer de esa forma. Y por lo que veo dices la verdad, hasta te pusiste roja - ríe un poco.
Amelia: ¡Ya deja eso, me vas a besar o me voy a dormir! - alzando un poco la voz pero tratando también de no subirla mucho por no despertar a los demás. Ella se alza para irse un poco molesta y él la hala para juntar sus labios con los de él. Mientras que ella piensa diciéndose a si misma (besa bien). Ambos se separan y se miran. Luego se vuelven a besar y Carlos se empieza a pasar un poco tocando primero la cintura de ella. Después levanta un poco su blusa moviendo su mano poco a poco llegando casi a los pechos. En eso ella lo detiene con su mano y se separa.
Carlos: Creo que me pase -.
Amelia: Bueno si, es que todavía es muy pronto para ir a los extremo, no sé. Preferiría conocerte más antes de hacerlo contigo. ¿Me entiendes? -.
Carlos: Entiendo, no te preocupes -.
Amelia: Pero puedes seguirme besando si quieres -.
Carlos: Definitivamente claro que si quiero, besas muy bien. Pero antes te preguntaré algo. ¿Quieres ser mi novia? -.
Amelia: Pienso que es muy pronto pero, si quiero -.
Carlos: De acuerdo, no sabes lo feliz que me haces. Deja que mañana les diga la noticia a los chicos -.
Amelia: Oh, ok... - en eso él la acerca, la mira detenidamente, le acaricia su pelo y la besa nuevamente. Enredando sus lenguas y luego de un beso largo. Se separan para tomar aire y se vuelven a dar besos apasionados abrazados.
Continuará...