Capítulo 1: El Sótano.
En una vieja ciudad llamada Drushrix , vivía una chica llamada Amelia de 18 años. La chica se esforzaba cada día en su trabajo, realmente quería trabajar para sustentar a su familia. Ayudarlos cada día a vivir. Su hermano de 9 años tenía un contagio, era mortal y se contagiaban mucho últimamente las personas. Todos siempre trataban de sobrevivir. Poco a poco se podía sentir el dolor que te causaba. Se expandía muy rápido y empezaba con una fiebre muy alta. Luego seguía con muchas manchas y heridas pequeñas en la piel. Luego dañaba las neuronas del cerebro hasta morir y levantarse sin estar vivo. Los no muertos o Zombis, llegaban con una locura extrema, a hacer daño a los demás y morder. Luego de matar a la gente se tragaban su sangre y comían la piel de su victima. los restos del cuerpo los dejaban tirados.
Cuando alguien se infecta se tardan en verse los síntomas no más de cuatro horas. Y en perder la razón, hacia la locura y morir se tardaba en tres días. Todavía no se sabía su causa ni de quién se contagió primero. Pero lo único que se sabía era que se contagiaba a través de mordidas. Y si había alguna persona así la mataban. Ella lo había escondido en el sótano secreto de su pequeña y humilde casa. Y estaba encerrado en una jaula grande. Que era usada antes para los perros. Hasta ahora no había cura para esa enfermedad pero, Amelia seguía con la esperanza de que algún día habría una. También tenía a su madre, que mientras ella trabajaba su madre se quedaba cuidándolo de vez en cuando, porque, tenía que estar cocinando para todos en ese lugar.
El trabajo de Amelia era en un pequeño refugio que era como un pueblo pequeño hecho luego de la tragedia en la ciudad. Era una guardiana del lugar llamado Tebea era como un pequeño pueblo en esa ciudad grande, ella vigilaba a que no se metieran enemigos, ni infectados. Si no trabajaba la echaban de allí para siempre. Así era ese lugar si no trabajabas te echaban y podrías morir de hambre o peor. Caer infectado allá afuera o ser comida. No querían ninguna “carga”, porque pensaban que les iba a causar malas cosas o arruinarles el lugar. Y también que les podían quitar la comida que necesitaban usar la gente fuerte y no podían compartirla con esa gente “débil” como ellos dicen. Así según ellos sobraba y bastaba la poca comida que tenían. Su hermano se había contagiado una vez que ellos salieron a cazar animales para poder tener comida en el grupo del pueblo. Cuando se toparon con una pila de infectados, eran muchos y trataron de huir. Por accidente lo mordieron.
Amelia lo "salvo" aunque ya sabia las consecuencias y lo ayudo a levantarse. Gracias a Dios que nadie más del grupo lo vio cuando lo mordieron, se sentía aliviada un poco. Ella lo llevó con cuidado al pueblo para que nadie se diera cuenta. Luego lo llevó al sótano y lo escondió con mucho cuidado. Él no quería quedarse y afectar a todos pero ella le insistió en quedarse allí hasta encontrar una cura, aunque sabia que probablemente no la conseguiría. No quería perder la esperanza ni perderlo. Luego de dos días del accidente de la mordida al preguntar la gente por él y sospechar, ella mintió diciendo que se escapó y que no quería vivir más allí. Y que esa era la razón de su tristeza. A ella le dolía mucho ver a su hermano así, sobre todo cuando ese era el último y tercer día que lo vería vivo y como una persona normal.
Ese mismo día que dijo que su hermano se había escapado. Luego del turno del trabajo ya era casi de noche y ella fue a su casa emocionada por una noticia qué había escuchado. Y a la vez con tristeza por la inseguridad.
Amelia: ¡Mamá, mamá! – gritó entrando.
Mamá: ¿Sí? ¿Qué pasa? – confusa la mira mientras lava los platos.
Amelia: ¡Traigo una grandiosa noticia! – se sienta en la sala de comedor – ¡ven siéntate, creo que te vas a alegrar igual que yo! – le sonríe, mientras su madre deja los platos y se sienta.
Mamá: ¿Dime hija, qué pasó? Me tienes intrigada pero a la vez me alegra verte sonreír aunque sea un poco luego de estos días difíciles –.
Amelia: Si. Bueno realmente no es una noticia en sí, sino, que escuché a la gente del pueblo hablar sobre una academia llamada “Academia Devil Weak”. En esa Academia que ya la habían abandonado antes de la tragedia en todo el mundo. Antes era una academia militar, esta en una isla cerca supuestamente y solo están permitiendo personas qué son inmunes a la enfermedad. Puedes creer que yo ni sabia que habían ya personas inmunes. Hasta les hacen pruebas de sangre para ver si consiguen una cura. Las obligan a hacer las pruebas. Las entrenan, les dan comida y cama. Sus entrenamientos no son normales son muy fuertes y diferentes. Solo los que entrenan duró y si pasan las pruebas salen vivos de allí. Y en ese lugar también dicen que la mejoraron con tecnología abandonada y salvada. ¿Escuchaste eso? Al fin hay esperanza para mi hermano y toda la humanidad –.
Mamá: Es una buena noticia y me impresiona créeme pero, ¿estás segura de eso? En mucho tiempo que llevamos refugiándonos no habido mucha esperanza, ni oportunidad para descubrir una cura. Espero que lo que digas sea cierto y podamos ser un mundo mejor en el futuro y sin infectados. Ya llevamos cuatro años tras la tragedia de inicio de infectados. sé que hemos sufrido mucho pero aún así nos tenemos y seguiremos luchando. Espero que eso no sea sólo un mito. Pero una cosa... - suspira - aunque duela... creo que para tu hermano ya es tarde... –.
Amelia: No digas eso, no es un mito, es real lo sé, seguirá siendo un mito si no buscamos y nos informamos. Preguntémosle a más gente a ver si han escuchado más y si han visto algo – dice algo alterada e ilusionada.
Mamá: Tranquila y escucha, sé qué quieres ir a buscar una cura, pero, piensa un poco de que de alguna manera no lo consigamos y no la encontremos a tiempo. Ah imagínate eso. Nunca sé sabe. Sé que lo haces por tu hermano y lo quieres sano pero, ya es tarde para él y lo sabes. Acepta que aunque encontremos la cura algún día no lo podemos revivir - dijo con ojos un poco aguados – le toma la mano y se la acaricia.
Amelia: Ok… – suspira con la cara un poco agachada y triste por lo que dijo – sé que puede que no lo logré pero también puede que si. Así que no me rendiré, no solo es por mi hermano sino por todos nosotros los seres humanos. De verdad que sé, que tengo que pensar también en mí y no solamente en los demás. Pero quiero ser la que la pueda encontrar. No quiero morir sin hacer algo que sirva para este mundo –.
Mamá: Está bien búscala ve a investigar pero luego no vuelvas decepcionada porque no triunfaste y no la encontraste –.
Amelia sin decir nada con la mirada en el suelo se levanta y camina.
Amelia: Ok. ¿ Y cómo está él? – preocupada.
Mamá: Igual que ayer, pero, peor – baja su mirada con los ojos aguados – ya me despedí faltarías tú, ve –.
Amelia: Si a eso voy – levanta la alfombra, habré una pequeña puerta secreta y oculta que dirige hacía el sótano con unas escaleras y baja.
Camina y ve la jaula con unas sábanas adentro y su hermano acostado. Ella con tristeza y casi por llorar le toma la mano y se la acaricia por medio de los huecos de la jaula.
Hermano: Tranquila, no llores, me iré hoy pero seguiré en sus corazones. Estaré bien, no te preocupes. Por favor mátame cuando me vaya no quiero seguir como uno de ellos. No quiero hacerles daño ni ser una carga. Quiero irme en paz y sin penas. Por favor, mátame, se lo dije a mamá pero no quiere hacerlo. Sé que tú podrías si te dejará. Por favor solo eso te pido – dice con dolor y sin poder hablar tanto. La mira preocupado y con lágrimas en sus ojos.
Amelia: Piensas mal, no puedo hacerlo. No puedo vivir sabiendo lo que sufriste más de que te tuve que matar – se le salen sus lágrimas poco a poco – no puedo, enserio. Y quiero que mueras natural y no asesinado. Juro que te disparare cuando estés muerto pero por favor no me lo pidas más. Por favor solo dame unos días y te curaré, dicen que hay una academia no muy lejos de aquí de personas que podrían tener la cura en ellos. Por favor no me digas que te mate – llorando.
Hermano: Espero que la encuentres pero ya será demasiado tarde para mí. Ya estaría convertido. No quisiera ser una de esas cosas. Y no se podría curar alguien convertido, solo a los que tienen todavía los síntomas o los no infectados podrían curarse y librarse. Aunque, ¿Quién sabe lo que pasara o lo que pueda pasar? Sería un milagro si pasará algo así. Prométeme que si no la encuentras te rendirás y le dejarás eso a alguien más –.
Amelia: Ok, prometo que me rendiré si no la encuentro. Pero no prometo matarte –.
Hermano: Gracias, por lo menos por esa promesa y por cuidarme y ser mi guía cuando me perdía – en ese momento tose y se duerme.
Ella llorando va subiendo hacia arriba de la casa por las escaleras y se detiene a mitad de escalera cuando escucha un sonido muy fuerte de unos golpes y una puerta abriéndose bruscamente.
Mamá: ¿Qué es lo que les trae por aquí? ¿Qué sucede? – pregunta muy sorprendida y asustada con confusión tratando de calmarse para no levantar sospecha alguna sobre el sótano y de que están escondiendo algo – ¿Por qué entran así y sin esperar que les abra la puerta? –.
Eran unos vigilantes igual que Amelia, a los vigilantes los Tibeteanos o gente del pueblo los hacían llamar Tibites por protegerlos a todos . Y estaban armados parados en la puerta con un semblante muy serio.
Tibite 1: Perdoné la inconveniencia pero estamos buscando a su hija Amelia. ¿Está ella aquí?, es de mucha importancia que nos acompañe a la estación central. Les aremos unas preguntas. Sospechamos que ella es inmune a el virus por una situación que pasó –.
Mamá: Entiendo, no sé de que hablan, porque eso no puede ser, pero, mi hija no está aquí... – dijo nerviosa.
Tibite 1: Ok, ¿segura? la buscaremos en otro sitio pero si no aparece la buscaremos en toda la casa –.
Mamá: Segurísima – nerviosa.
Amelia: ¿Q-qué? N-no puede ser. Yo inmune, i-imposible. Debe haber un error. Si no salen pronto de aquí descubrirán el sótano. La puerta está muy cerca de la sala donde está el sótano – dice susurrando y a la vez preocupada y confusa – Si yo fuera inmune ya lo sabría. Además nunca me han mordido para saberlo. Ni quisiera que me mordieron. ¿De dónde sacarían tal estupidez como esa? – nerviosa en esa mueve el pie y truena el piso de la escalera – ay no – tapa su boca con la mano.
Ambos Tibites: ¿Qué fue eso? – miran hacia adentro.
Mamá: E-eh… nada. Es solo e-el gato. Si el gato – nerviosa.
Tibite 2: ¿Segura? – al notar que estaba actuando extraño entraron rápidamente y notaron la puerta del sótano. Al verla corrieron hacia adentro – ¿Qué es esto? – vieron a Amelia y la sacaron a la fuerza sujetándola por el brazo. Luego entraron para ver lo que había adentro.
Amelia: ¡No! ¡Mi hermano, no! – gritó mientras se trataba de soltar de uno de los Tibites, quién la sujetaba con fuerza y a su madre que también la ataron.
Se escucho un fuerte disparó del sótano. Y hay rompió a llorar Amelia gritando. Su madre también diciéndole que no es su culpa y que no llorará.
En eso el Tibite 2 que lo mató subió arriba y las miró a las dos.
Tibite 1: Total ya se había convertido. ¿Para que lo querían así? – Luego fijo su mirada solamente en la madre – A ella mantenla, ya no la necesitamos por su traición. A la hija llévenla con el capitán. Necesitan hacerle preguntas. Y luego que él decida su futuro, si muere o la castigan – dijo serio y caminando hacia la puerta.
Amelia: ¡No! No por favor haré lo que sea, pero..., no la maten por favor – mencionó entre sollozas lagrimas y rogando cerro sus ojos.
Mientras se escucho un disparó y luego un silencio junto con las lágrimas de Amelia.
Continuará…