Capítulo 2: Interrogatorio.

2247 Palabras
A Amelia la llevaron a el centro en dónde le harían las preguntas. La encerraron en una habitación atada a una silla y la vigilaron en lo que llegaba el capitán. Ella ya estaba muy adolorida por la perdida de su madre y hermano. No tenia las fuerzas ahora de escapar o por lo menos tratar. Más ahora tenía que estar en ese lugar horrible en donde era difícil de escapar por los muchos vigilantes a alrededor armados. Era mucho para digerir y se quedó con su mirada en el aire recordando a su familia mientras tenía los ojos aguados. --------------------------------------------------------------------------------------------------------- Flashback-Recuerdos: Hace 5 años atrás. Mamá: Cómo hoy es tu día libre de clases acuérdate de buscar a tu hermano en la escuela hoy me iré a trabajar vengo en la tarde. Lleva siempre el pepper spray contigo – dice recogiendo su abrigo. Amelia: Sí no te preocupes – despidiéndose. Mamá: Cuídate – le da un beso en el cachete, cierra la puerta y se va. Amelia se va hacia la sala y se sienta en el sillón. Comienza a observar unos retratos de su familia en la mesa a el lado de la televisión. Se fija mucho en una en donde sale su padre y ella cuando era bebé en sus brazos junto a su madre. Amelia: Ojalá estuvieras aquí y no en el cielo – dice con tristeza – todos te extrañamos, no sé porque tuviste que morir de cáncer, pero, espero que cuando muera te pueda volver a ver otra vez – suspira luego se recuesta en el sillón y se queda dormida. Al despertar mira al reloj y se levanta rápidamente exaltada. Se le hacía tarde para ir a buscar a su hermano en la escuela. Amelia: Si me apresuró todavía llegó – se pone los zapatos apresurada y se mira en el espejo y sale corriendo luego de cerrar la puerta. Al llegar a la escuela ve a su hermano en el portón esperándola. Ella se dirige hacia él y le toma su mochila para cargarla ella. Se saludan y empiezan a caminar tranquilamente. Amelia: ¿Esperaste mucho? – preguntando preocupada. Hermano: No solo como 5 minutos nada más. Jugaremos en el parque hoy, ¿cierto? – la mira con carita de inocencia. Amelia: Hoy no se puede habrá que esperar a mamá hasta que llegue a casa, sino se preocupara mucho – mirándolo fijamente – ya sabes que hoy comenzó su nuevo y segundo trabajo del día. Tenemos que ayudarla en lo que podamos. Ella siempre está preocupada si no nos ve y si no le avisamos antes de ir a algún lado. Incluso pensaría que nos habrá pasado algo por ay ¿entiendes mi niño? –. Hermano: Si, entiendo – pero a la próxima dile a mamá que iremos a el parque para poder jugar en los columpios, ¿si? –. Amelia: Está bien, lo haré a la próxima te lo prometo, ¿vale? –. Hermano: ¡Si! – gritando de la emoción – podemos pararnos en algún lugar a comer helado, por favor – insistiendo. Amelia: Bueno, una parada solamente no hace daño, sobre todo si es para uno de los postres favoritos de los dos –. Hermano: ¡Genial! El mío tiene que ser de limón – sonriendo. Amelia: Ok, pero comemos rápido o en el camino porque hay que llegar a casa pronto – suspira y sonríe. Después de comprar los helados y comerlos su hermano menciona algo que deja sorprendida a Amelia. Hermano: Ese era el helado favorito de papá ¿cierto? El de limón con barquilla. Me lo habías mencionado antes – dice triste mirando a el suelo. Amelia: Si… - suspira y lo mira –¿por qué lo mencionas ahora? – pregunto dudosa. Hermano: Es que como nunca lo conocí quería saber más sobre él para saber como era –. Amelia: Si él era una increíble y buena persona - le sonríe. Hermano: Ahora sé que está en el cielo, porque, la profesora dijo que todas las personas buenas están en el cielo, debe ser increíble estar en un lugar tan bonito como ese. Cuando muera estaré allí también así que voy a tratar de ser bueno como él – ríe. Amelia: Me alegró saber de que serias una buena persona cómo él, incluso hasta podrías ser mejor – ambos se ríen y ya cerca de casa empiezan a hacer una carrera, para ver quién llega primero. Ambos jugando y sonriendo. Justo en ese momento en el camino se impactó un carro delante de ellos y se oyeron muchos sonidos de gritos de personas. Y se detuvieron de correr para mirar a ver que sucedía. Fin del Flashback-Fin de los recuerdos. ---------------------------------------------------------------------------------------------------------- Sonó un sonido violento de unos golpes afuera de la habitación. Y el sonido de unas cadenas arrastrándose en el suelo. Tibite: El capitán llegó, todos afuera – dicen saliendo de la habitación – todos prepárense – se escucho del otro lado de la puerta. Amelia: Tienes que ser fuerte, se lo prometí, le prometí que la encontraría y sino lo dejaría. Como decía mamá que a pesar de todo tengo que levantarme y seguir. No puedo quedarme aquí, aguanta – susurro diciendo así misma mientras para de llorar y se pone a pensar en como podría escapar de allí. Se abre la puerta y hace un chillido al abrirla. Era un tipo alto y flaco entrando. Tenía un sombrero n***o y era calvo. En su cara había una sonrisa espeluznante y una cicatriz cerca de sus ojos. Sujetaba unas cadenas en las manos que hacían un ruido al arrastrarlas contra el piso. Luego de él entrar, entró un vigilante anunciando su llegada. Tibite: Él es el capitán Rixton, háblale bien y dile la verdad en todo – nervioso salió por la puerta y la cierra. Ella se preguntaba quien era aquel a quien parece que le tienen tanto miedo. Él se pone a caminar dando vueltas a el redor de ella que estaba amarrada en una silla, aún con el ruido de las cadenas a el rededor de sus manos arrastrándolas. Rixton: Hablemos claro, sin estupideces o rodeos. Directo a el punto. ¿Dónde estuviste el día en que mordieron a tu querido hermano? –. Amelia: ¡Estaba con él en ese mismo momento y no pude protegerlo, nos rodearon! – suspira y pone una mirada molesta por haberle preguntado algo que no quería recordar. Rixton: ¿Y cómo fue que pasó todo? Cuéntame todos los detalles y que no se te olvide nada. ¿A dónde fueron luego de allí? – pará de dar vueltas a su alrededor, toma una silla, la arrastra y se sienta, frente a ella mirándola fríamente. Amelia: ¿A qué viene esto? ¿Porqué me haces recordar algo que ya sucedió? – le pregunta con molestia mirándolo. Rixton: Eh, eh, eh, el que hace las preguntas aquí soy yo y si no contestas pasará algo malo, malo, realmente malo – dice con una sonrisa en su rostro. Amelia: Así… lo único que me puedes hacer malo es matarme. Y no tengo a nadie más tampoco que me importé. Así que como sea, no vas a tener lo quieres de mí si me matas – le sonríe con una mirada de reto. Rixton: Hum... – miró hacía otro lado y luego la miró fijamente - eres una chica interesante… buen punto pero, te equivocaste. Lo que quiero de ti lo podría encontrar posiblemente en otra persona que también lo tenga. No eres la única en este mundo. Y además no me interesa si quieres morirte o no, porque como sea conseguiré lo que quiero y te mataré aunque seas un poco difícil de hablar. Pero puedo arreglar eso sabes… de hacerte hablar – alza la mano y se abre la puerta. En ese instante entra un vigilante sujetando a un prisionero que tenía varios golpes en la cara y estaba amarrado de las manos. El vigilante pone a el prisionero atado, de rodillas en el piso y se va de la habitación. Rixton: Sabes, conozco las debilidades de las personas y la tuya podría ser una – coge un cuchillo de su bolsillo y apunta hacia el prisionero – míralo como ruega por su vida y tiembla del miedo hasta sudar. Ahora dime todo o sino lo mató – con tono muy burlesco y muy serio – pero, de una manera que sufrirá. Bastante pero bastante, que vas a sentirte culpable sabes –. Amelia: Bueno te contaré todo, pero, si prometes dejarlo libre y huir. Sino, no hay trato –. Rixton: Sabía que tenías compasión por los demás y no podrías irte sin protegerlos. Lo prometo, tranquila, él será libre y con chance de huir antes de que se le acabe el tiempo –. Amelia: Ok, no sé qué conseguirás con esto pero aquí voy. Luego de que llevará a mí hermano infiltrado a el pueblo, me fui a conseguir medicamentos a una farmacia cerca de aquí para poder mejorar su salud aún con todo su dolor con la mordedura cerca del pecho. Y luego regresé aquí a el pueblo… eso es todo -. Rixton: Si pero no dijiste los detalles de tu camino hacia la farmacia. Quizás pasaste cerca de un lugar en particular, ¿no?... ¿Un lugar, no sé, lleno de esporas de zombis antiguos?… ¿Y algunos zombis de doble cuerpos grandes y gordos mutantes que derribaste tú sola? - se detuvo a mirarla. Amelia: Si pasé pero que tiene eso que ver con mi “traición”. Como sea, ya nunca cometeré otra vez mi error. Él me pidió que acabará con su sufrimiento y dolor, que no le dejará más tiempo y lo matará ya. Pero no lo hice… - bajo su mirada – temí a perderlo, pero ya todo había cambiado como quiera lo perdería, y lo dejé sufriendo con tos severa y una fiebre muy fuerte. Estaba sufriendo y no acabé con su sufrimiento antes de morir o antes de que lo matarán. Pero ya pasó y no se puede evitar -. Rixton: Pues me dijeron uno de mis hombres que no te diste cuenta que te espiaba. Y te siguió en el camino y al terminar el lugar de las esporas se te cayo tu mascara a el suelo y no te importo y seguiste. Él la recogió y se dio cuenta que tu mascara estaba rota, que no funcionaba, que no te habías dado cuenta. Ósea que en otras palabras eres inmune y una grande golpeadora de zombis -. Amelia: ¡Qué! ¡No! Yo no tengo idea de que me hablas... eso es mentira - pone una cara confusa - eso es imposible -. Rixton: No, no es imposible, nada es imposible, tú misma lo sabes - La mira y se ríe con una cara y sonrisa sádica - creías que nadie se daría cuenta, mis hombres siempre se escondían a vigilarlos porque siempre sospechaba que tú algún día ibas a hacer una cosa para traicionarnos... y lo sabia ya que me he topado con gente como tú, con aires de valientes y astutos pero en realidad no eres nada de eso. Siempre la gente como tú termina perdiendo ante mi. -. Amelia se quedo sin decir una palabra ya con las manos un poco rojas por los amarres de las sogas de tanto intentar soltarse. Rixton: Mi propuesta es esta... no te matare, aunque seas una persona tan irritante, haremos experimentos y pruebas contigo para sacar la cura y luego te dejaremos ir. ¿Aceptas o no? Tú eras la que tenia mas esperanzas de encontrar la cura, ¿no? Añadiéndote de que si no aceptas te mataremos como sea y a esta persona - pone una cara seria. Amelia: ¿Prometes que me dejarás libre luego? -. Rixton: Soy un hombre de palabra, por eso todos me aman - dice con una pequeña sonrisa en su rostro. Amelia: Tengo una condición -. Rixton: Uh que curioso, habla - dice mientras coloca su mano debajo de su boca. Amelia: Que no mates a este hombre y lo liberes igual que a mi lo dejes vivir tranquilo. Lo dejes ir con comida y que le consigan un refugio. Solo eso pido y aceptaré solo así -. Aquel hombre todo golpeado en el suelo la miro fijamente como su esperanza. Rixton: Como pensaba y esperaba de ti, siempre amable con los demás, aunque luego te puedan traicionar. Ok, eso haremos, si eso quieres - camina hacia la puerta y le dice a uno de sus hombres que la traigan y cumplan con su pedido. Los vigilantes la desataron con cuidado y la llevaron hacia afuera de la puerta. Ella quería escapar pero ya no podría ya que había hecho un trato y sino morirían, ambos, aquel hombre de quien no sabia quien era pero que le dio una oportunidad de vivir y ella. La siguieron llevando caminando por un pasillo largo hasta que se detuvieron frente a una habitación. La tomaron de sus brazos a la fuerza y la hicieron entrar a la habitación, colocándola en una cama blanca amarrándola de los brazos y pies. Le pusieron tubos en su boca, para proceder a meterle unas inyecciones. Estaba mareándose y los vigilantes salieron por la puerta dejándola. Ella noto que entraba alguien con bata blanca y justo en ese instante se desmayo. Continuará...
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