Capítulo 49: La sombra en la salida El pasillo finalizaba en una compuerta metálica con el símbolo de evacuación pintado en verde, ya casi borrado por el óxido. Ariadna y Cloe apenas podían respirar, con las piernas temblando por la carrera. —Debe ser… la salida —jadeó Cloe, aunque su voz no sonaba convencida. Ariadna puso una mano sobre el metal frío de la compuerta. No se escuchaba nada detrás… demasiado silencio. Con un esfuerzo, giró la rueda de seguridad y la puerta se abrió con un chirrido que retumbó en el pasillo. El aire que entró era distinto: húmedo, salado… como si al otro lado hubiera mar. —Vamos —dijo Ariadna, empujando suavemente a su hermana para que cruzara primero. --- El exterior estaba cubierto por una neblina espesa. La luz del sol apenas se filtraba, y la costa

