Me moví un poco y abrí mis ojos, estiré mis músculos y me destapé. Pronto me senté en la cama y moví la cortina de la ventana, estaba oscureciendo. Caminé hasta el baño y luego entré. Al salir vi a una de las chicas de limpieza estirando las sabanas de la cama. -Oh, veo que ya despertó. -me sonrió. - El señor Maslow, llamó más temprano y dijo que si usted no se despertaba antes de las siete de la tarde, tendríamos que despertarla. - ¡Ay! ¿Y qué hora es? -pregunté refregando mis ojos. -Las siete y diez. -me sonrió y terminó de acomodar los almohadones. - Venía a despertarla cuando me encontré con que no estaba. -hizo una mueca. - ¿Desea algo? -preguntó con sumo respeto. -Emmm... no nada, por ahora. -le dije. - ¿Cómo es tu nombre? -le pregunté. -Alice. -respondió pasando sus manos por e

