Sin saber por qué, levanté la mirada para encontrarme con sus dulces ojos color miel. Me sonrió de costado, acto seguido, me estrechó más entre sus brazos. -No quise incomodarte. -se disculpó. -No lo has hecho. -dije tragando saliva. - ¿James? - ¿Sí? -preguntó acariciando mi cabello. - ¿Tú me quieres? -pregunté. Luego me arrepentí. - No, no respondas a eso. -dije. - ¿Algún día podremos ser pareja normal? No, no, tampoco respondas a eso. -pensé antes de preguntar. James río. - ¿Crees que alguna vez puedas verme como algo más que a una niña? -pregunté. Creí estar segura de lo que acababa de preguntar, pero luego me arrepentí. - No respondas. - ¿Por qué tan insegura? -preguntó y río. -Soy así. -alcé los hombros y me acomodé en sus brazos. -Si te quiero. -me sonrió. - Y creo que capaz,

