Nos encontrábamos paseando por el centro de la cuidad, tomados de la mano, como una pareja. James buscaba con la mirada un lugar donde tomar la media tarde. Acompañados por un sol que se iba escondiendo poco a poco, James tarareaba una canción alegremente. Caminábamos paseando por la ciudad, viendo locales de hermosa ropa, observando a los animados franceses bailar en las esquinas. - ¿Aquí? -preguntó y señaló un bello café de puertas de cristal. -Si, como quieras. -respondí por lo bajo observando como dos niñas se peleaban por una muñeca de porcelana. - Si, entremos. -dije luego. James alzó los hombros y juntos entramos al lugar. Era un pequeño café, pero muy pintoresco. Poseía mesas de madera con pequeños detalles en las patas y alrededor de estas. La gente estaba sentada hablando sonr

