capítulo 12

652 Palabras
—Cuéntamelo todo hermanito —dice Camila. Estamos en mi cuarto, después de haberla recibido y almorzado todos, me pidió que la ayudase a subir sus cosas y ordenarlas. Sobra decir que no es más que un pretexto para que suelte la sopa. —¿Qué debo contarte? —me hago el menso para molestarla. Me ve con cara de pocos amigos, pero a pesar de eso trata de reprimir una sonrisa. —Fabricio Alejandro me estás ocultando muchas cosas —dice con picardía. —Hermania, hermanita ¿Qué voy hacer contigo? —digo a manera de broma—. Eres una entrometida. —Sí, soy una entrometida—añade, acomodando la ropa en el clóset, dejando la maleta vacía a un lado—. Y como soy una entrometida voy ayudarte. Sé que Amy ha de ponerte los huevos azules con sus advertencias. —¡CAMILA! —La regaño no porque esté diciendo mentiras, sino porque no es un vocabulario acorde para una señorita. —Fabricio por favor —gimotea—¿Tengo que sacarte las cosas a cucharadas? ¡Me tienes que contar todo con lujos y detalles! Necesito saber todo lo que ha pasado para que pongas esa cara de bobo cuando la ves. Al fin una mujer que te hará rogar. —Vaya, y yo pensando que es para ayudarme —le reprocho. —Hermano está demás decir que si le haces daño a Kim, te las verás con nosotras ¿ok? —pregunta—. Ahora bien, si quieres llegar a algo más, yo, como buenísima hermana, y delegada de cupido, te facilitaré el trabajo. Sonrío. —Ilumíneme genia, ¿Que vas hacer para que tú amiga la morena, que está buenísima déjame decirte, caiga en mis redes? —con ese comentario suenas tan patán —añade. —Cami por Dios, es ironía. —suspiro. Se me olvidaba lo exasperante que podía ser Camila alguna veces. —Kimberly me tiene cautivado, es su voz, su pelo, su cuerpo, el color de su piel, su olor, todo en ella en sí —digo—. Es una mujer capaz de hacer que cualquier hombre se muera por poseerla, es una mujer que desprende sensualidad y picardía. —Un pajarito me dijo, que has estado a punto de besarla. —¿Javier? —le pregunto, él nos interrumpió en la posada. —No, y no te lo diré —setencia—. Nathaniel me dijo que los vio la primera noche de haber llegado, él estaba entrado a hurtadillas después de haberse visto con la estúpida de Rosanna. Rosanna. Nathaniel quiere provocarle un infarto a papá, para nadie es un secreto que esa mujer, cobra por sus servicios y se encarga que todo el pueblo sepa de sus conquistas. Podré ser mujeriego, pero sé escoger muy bien a mis amantes. —Ni se te ocurra decirle a Nathaniel lo último que te dije. —dice apuntándome con su dedo y sonrío, se ve más adorable. Me siento en su cama y esta se recuesta en mis brazos. Poco a poco voy narrandole lo acontecido con su amiga, hasta el hecho que invité a Yuraima en un intento por alejarme de la margariteña. Camila casi que me quiere asesinar, porque tampoco gusta de Yura, desde pequeña nunca le cayó bien, y al crecer, ese sentimiento se incrementó, a tal punto que cada vez que la ve hace comentarios para hacerla sentir mal. Mis hermanos por el contrario se llevan bien con ella, porque nosotros le surtimos verduras, pollos y gallinas a su puesto. —Espero que la lleves a su casa antes que comiences a caerle a Kim y más te vale no cagarla porque te olvidas de mí ayuda Fabricio Alejandro Montalvo Fermín. —Camila por favor no vayas a tratarla mal, es una persona y merece respeto. —Esta bien Fabri, te adoro. —dice dándome un abrazo.
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