—Tienes cara de haber cogido toda la noche —levanto la cabeza encontrándome con Javier. Sonrío. —Y tú tienes cara que tienes nueva conquista —respondo. Se sienta. Después del desayuno, me vine al despacho por unos papeles y sin querer, mi mente rememoró toda la noche. Cada día que paso con ella se siente más intenso que el anterior. Me hace sentir como un adolescente inexperto, y definitivamente esa sensación no me gusta para nada. Suelo controlar la situación y mis actos. Pero con ella todo se desborda. ¿Cuándo en mis treinta años había olvidado ponerme un condón? ¡Nunca! —Hermanito, tienes una cara de tonto —se burla—. Me imagino que pasaste toda la noche perdido en esas —hace un gusto con las mano, como si se estuviese tocando unas grandes tetas—. Porque las tiene gr

