—¿Qué tienen pensado para hoy? —inquiere mi hermana. Hago un gesto con los hombros dando entender que ni idea. Solo me provoca estar acostada. Tengo el cuerpo molido, y no precisamente por el ejercicio. Es capaz que si lo digo en voz alta comiencen a meterse conmigo, razón por lo que omito esa parte. Estamos en la habitación de Kira. Después de rico despertar decidí venir a la habitación de mi hermana. Y estoy explayada en su cama escuchando a Maná a todo volumen con los auriculares puestos. No importa el tiempo que pase sus canciones seguirán siendo icónicas. Suenan los primeros acordes de Bendita tu luz. Inmediatamente llevo un micrófono imaginario a mi boca y canto con los ojos cerrados. Bendito el lugar, y el motivo de estar ahí Bendita la coincidencia Bendito el reloj, que

