Salí de su habitación a hurtadillas. Aún no terminaba de amanecer. Suspiro. Recordar mi noche me hace poner la piel de gallina. Me pellizco varias veces y no lo creo. Sonrío bobalicona, parece mentira que haya pasado una noche de sexo increíble con Fabricio. No quería dejarme ir, quería que durmiese con él, pero se lo dejé claro. —No puedo dormir contigo Fabricio —le digo—. No somos una pareja como para justificar que durmamos juntos. Vayamos con calma, ¿Si? Éste asintió, salió al pasillo a ver si venía alguien y después de un beso devorador me dejó salir. Llego a mi habitación directo a mi cama. Me duele todas mis extremidades, al acostarme mi v****a se reciente. Vaya que debo tener cuidado con Fabricio. Me coloco la cobija y en un abrir y cerrar de ojos me dejo llevar po

