—Hermanita considero que es momento de hablar. Deja de jugar con Luciano y asiente. Se levanta haciéndole un lado a Mandi. Y me indica que la acompañe. —¿A dónde quisieras ir? —me pregunta con una sonrisa. Hermanita… Niego la cabeza. —¿Dónde quieres llevarme? —A un sitio donde respiremos tranquilidad, y no vayan a interrumpirnos —añade. Acepto. ¿Cómo no voy aceptar? Es mi hermanita. Salimos de la casa y me pregunta si quiero caminar, acepto. Así tendremos más tiempo juntos, a medida que vamos caminando veo a Nathaniel y Alejandro en la siembra. Nos saludan y seguimos nuestro camino. Le doy tiempo, le doy su espacio, para que sea ella quien hable y se desahogue. Después de varios minutos en silencio comienza hablar. Y vaya que me sorprendo. —¿Recuerdas ese día que pap

