¡Mami, no me gusta subirme en aviones!, Los aviones se caen —decía Byron mientras nos subíamos en el avión. —¡Sí, mi amor!, pero tenemos que ver si tu padre está en problema —le dije a mi bebé ayudando a acomodarse en su asiento. —¡Mami y a mí, mami!, por qué no me sube al asiento a mí también.—decía la pequeña Victoria desesperada —Sí, mi corazón Eso voy —le susurré luego de que la cargara y la subiera al asiento y de abrochar a los cinturones. Enseguida vino una azafata para supervisar y saber que todo estaba en orden y vino con una rica merienda. Ya al rato habíamos llegado al aeropuerto internacional de las Américas donde un taxi nos esperaba para llevarnos a mi antigua casa donde vive Chloe, allí pasaremos unos días a lo que investigo lo de Víctor. Vamos bajando del avión, nos

