En la hacienda de Don jabao. —Voy al pueblo a comprar municiones, Mauricio y Juan vengan conmigo y Miguel y Carlos quédense aquí, dijo abajo mientras se dirigía a la camioneta. —Sí, señor, nosotros nos quedamos aquí —dijo Carlos mientras se sentaba en una silla para limpiar su revólver. —Sí, patrón, vaya con cuidado —dijo luego de que se dirigiera a la cocina. Escalé y los niños llevan tres días encerrados en esa habitación. —Byron, tengo un plan, ya tú le diste carga a la tableta tuya —le decía al niño mientras buscaba en bulto. —Sí, mami, pero no podemos hacer ruido porque luego vienen y nos marcan y qué plan tiene mami. —Mira, tú vas a estar tieso sin moverte en el piso Victoria, tú te pones a llorar, yo llamaré para que vengan que Byron se puso malo y le clavo este lapicero y sa

