Me excuso con los invitados e invento algo para evitar los cotilleos, trato de sonreír y está vez me cuesta más, solo quiero estar con Amelia y mi bebé, los recuerdos del día que la encontré tirada en el suelo, me golpean cada vez más fuerte, me importa un carajo está gente, pero así no quiera admitirlo mi padre ha tenido razón. Soy más útil aquí. - Señor – me llama Radu, nos hacemos a un lado del grupo con el que converso de momento para que no nos escuchen – Hemos encontrado a la joven que le ha entregado el mensaje a la señora Amelia – murmura por lo bajo, procura no mover los labios para que nadie pueda leerlos, en este punto no confío en absolutamente en ninguna persona de las que está aquí. - Ya sabes que hacer – pronuncio de la misma manera. – Tráeme a Henry, debe estar con Ameli

