Alessia Andrew, era probablemente el hombre más sexy y atormentado que había visto en toda mi vida, no solo se trataba de su cuerpo escultural, fuerte que hacía temblar a cualquiera. Era algo que iba más allá, en su esencia básica se podía sentir un halo de peligro que lo rodeaba, haciéndolo devastadoramente irresistible y prohibido. Bien podía tener un cartel luminoso sobre la cabeza que advirtiese el peligroso que era enamorarse de alguien como él. Yo le amaba, ya no iba a negarlo, era más que evidente. Pero él nunca me dijo que sintiese algo por mí, aun así me consolaba la idea de que tampoco había dicho que no podría llegar a amarme. Puede que solo fuese cuestión de tiempo y tiempo nos sobraba. A su lado sentía todas las terminales nerviosas, lanzando descargas furiosas al resto d

