Alessia No era fácil concentrarse, para nada. Por mucho que me esforzase en centrarme, mi atención se desviaba, sin ningún esfuerzo a la gota de sudor que recorría el abdomen marcado de Andrew. Aunque él no parecía reparar en la forma descarada en la que me deleitaba en ese torso desnudo y perlado de sudor, mientras arremetía contra el saco de boxeo. Los músculos hinchados se contraían cada vez que un golpe duro impactaba en la bolsa de arena que parecía a punto de reventar con su ataque descarnado. Se movía con agilidad gatuna, sus movimientos rápidos y gráciles, estaban perfectamente coordinados. No me resultaba nada fácil entender como una masa de musculo como aquella, se movía con tal soltura. Se detuvo finalmente, luego de quince minutos y me descubrió observándolo. —¿No vas

