Nunca fui el bueno

2537 Palabras

Andrew Balancee las llaves de la Yamaha R3 entre mis dedos, al ver a Vanesa por el rabillo del ojo, apareció en el garaje de la torre cuando iba de salida y por la expresión de su rostro, no estaba para nada contenta. Sus tacones resonaron en el suelo de concreto, mientras contoneaban sus caderas caminando decidida a mi encuentro y cuando volví mi mirada hacia ella no pude hacer otra cosa que recorrerla de arriba abajo. Por lo que sus ojos se iluminaron con una destellante satisfacción. Me había llamado prácticamente durante todo el día, por lo que no era para nada una sorpresa verla allí. Las probabilidades de que estuviese montando guardia en cuanto la noche cayese eran altas. No podía negar que se veía ardiente en el vestido rojo ajustado que se pegaba a cada una de sus curvas pe

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