Samantha Voces lejanas es lo único que logro oír. Quiero abrir mis ojos, pero mí cerebro no parece reaccionar. No puedo hacer nada; ni moverme, ni hablar, nada... Siento que todo a mi alrededor está alejado de mí, a una gran distancia y las voces, o ruidos, los oigo distorsionados, confusos... No comprendo lo que está sucediendo, o donde estoy. No sé qué me pasa. De a poco, vuelvo a la realidad y las voces ya no sé escuchan lejanas, sino que las siento a mi lado, a mi alrededor. Todo mi sistema reacciona y mis ojos se abren de golpe. Lo primero que veo es el techo blanco de una habitación, la cual no reconozco. No me muevo. Solo dirijo mis ojos inspeccionando la habitación completamente. ¿Qué hago en un hospital?. ¿Cuándo llegué aquí?. —Que bueno que ya has despertado.—una voz

