Gabriel Después del momento poco agradable que pasé con Lucy, me voy directo a mi recámara. Necesito hablar con Sofía, necesito sentir que estamos cerca a pesar de la distancia. Apenas me tiro en la cama, hago la videollamada que tanto había querido en el día. Al segundo timbre contesta, se ve adormilada, pero aún es temprano. Ella se ve preciosa de todas las maneras. La verdad es que soy un hombre afortunado. Ella me sonríe y sus ojos se iluminan con solo verme. Eso hace que mi corazón brinque de felicidad y me confirme cada vez más que me ama tanto como yo a ella. —Hola hermosa. —Hola amor, ¿cómo te fue con el problema de los chicos? Yo solo niego. —Es algo complicado, pero espero resolverlo pronto. —¿Y Abby cómo está? —La verdad, mal. No es fácil lo que le está pasando. —Bueno,

