Gabriel Al siguiente día, estuve esperando la llamada del padre de Franco, pero eso no ocurrió. Por lo pronto, ya me había encargado de mandar un oficio a los superiores del rector explicando lo que había pasado y la proposición que nos hizo al querer que olvidemos el incidente. Estaba equivocado si eso pensaba que haríamos. Me metí a la ducha y me vestí lo más rápido posible, pues quería estar en la puerta cuando Aby llegara, ya que necesitaba todo el apoyo para enfrentar los rumores que se venían encima. Cuando llegué, ya estaba Dalton allí. Me acerqué y lo saludé. —Supongo que haces lo mismo que yo, esperando a Aby para que no entre sola. —Sí, la verdad es que no sé cómo se lo vaya a tomar. Sé que los rumores serán muchos, pero ya es tarde, puede ser que no venga. Cuando él termina

