Sofía Nos habíamos marchado al departamento a descansar un poco. Cuando llegamos, mi madre se encerró en su recámara y no quiso ni siquiera salir a comer. Diablos, cada vez siento que en cualquier momento me voy a derrumbar. La única esperanza que me queda es saber que Gabriel sigue luchando y mientras él lo haga, yo estaré de pie. Estoy en la cocina preparando la cena para el enano mientras papá ve una película. A pesar de todo, sé que papá tampoco está bien. Salgo y él está perdido en sus pensamientos. Me acerco al enano y extiendo mi mano. —Ven, pequeño, tienes que comer algo. —Sí, Sopi, tengo hambre. —Anda, vamos. Volteo a ver a papá y él me sonríe. —Papá, anda, tienes que comer algo. Él niega. —Papá, no has probado bocado. Anda, ven, vamos a cenar algo ligero. —Hija, cenen u

