Capítulo 31

2802 Palabras
Después de varios días Jazmín y Marina se veían, salían al centro comercial, Jazmín iba a ver a Marina al trabajo, era una relación que a plena vista se diría que mejores amigas o de hermanas. Marina estaba feliz de tener a Jazmín en su vida, sus padres la veían como una amiga más de ella, eso eran hasta que llego ese momento de revelación que a Marina le abrió otro pensar en su vida. Un día mientras paseaba en el centro comercial Marina con Jazmín, aviso ir al sanitario y cuando volvió con Jazmín se tipo con una escena no antes vista para los ojos de Marina; Jazmín estaba con una chica coqueteando con ella, para Marina se le hizo extremadamente extraño ver esa escena, pero sobre todo sentía lo que sentía de vez en cuando su hermano tenía más privilegios que ella, el sentimiento era claro, celos. Pero... ¿Por qué sentía eso al ver a Jazmín con otra chica?, era algo muy confuso para ella, pero aun así se acercó para entender esto que era algo nuevo para ella. - Jazmín. - Marina ya volviste. Mira ella es una amiga que es...algo especial. - Hola linda. - Hola. - ¿Oye ella es...? - No, Marina no sé. - Oh ya veo, creo que tienes algo interés en los rasgos asiáticos. - ¿Disculpa...? - No le hagas caso, ella solo bromea, ¿Verdad? - Si claro una broma Jazmín, como nuestra relación de "amigas" que tuvimos.  - Marina vámonos. - Si Jazmín. - Luego las veré lindas. Ese día fue algo raro para las dos, estaban en el automóvil, en el estacionamiento del centro comercial sin hablar, tratando de comprender cada una su situación en si sentir de esos momentos. - Oye Marina, creo que no lo has notado. - ¿Qué cosa? - De mis preferencias y gustos sobre el tipo de personas que me...gustan. - ¿Qué quieres decir? - Marina, a mí me gusta...las chicas. - ¡¿Que?! pero...¿Cómo? - No pensé que reaccionaras así. - Es que no comprendo, esto es nuevo para mí. - Te lo quería decir pero no sabía cómo. Entiendo si ya no quieres que salgamos y que ya no seamos.... - Jazmín, yo quiero seguir saliendo contigo y seguir haciendo amigas, pero no entiendo eso, solo quiero comprenderlo por mí misma. - ¿Entonces estamos...bien? - Si. Quiero estar contigo. - De acuerdo. Te llevare a tu casa. No se dijo más del tema ese día, Marina llego a su casa, hacia todo lo de siempre ese día, escuchaba lo el discurso sin sentido de su padre sobre llevarlo de orgullo, de su madre diciéndole que no salga con chicos a su edad y que sea una mujer de casa y que cumpla las expectativas de su padre, pero ¿Dónde quedaba ella?, pero ahora no solo se preguntaba eso, si no lo que había sentido desde que había conocido a Jazmín, ahora tenía sentido con lo que ella misma le dijo. "Me gustan...las chicas." Entonces a Marina también le gustaban las chicas, ya que al fin se dio cuenta que le gustaba Jazmín, fue algo revelador para ella, saber eso de ella era un panorama diferente de lo que siempre había creído y pensado desde que nació. Pero lo que ahora importaba era saber si ella decidía decirle a Jazmín que sentía que tenía los mismos gustos que ella. El día siguiente su padre dijo algo que la hizo tomar una decisión sobre ella. - Marina. - Dime padre. - Estoy pensando que cuando acabes una carrera y tengas un trabajo, deberías tener un esposo que te ayude y te guíe. - ¿Un esposo? - Si, de preferencia que sea japonés o asiático en tal caso, no quiera ver a mi hija con un chico occidental, eso me llenaría de vergüenza. - ¿Entonces será de una cierto criterio? - Si así es, que bueno que lo entiendes, creo que lo mejor sería que yo buscara el mejor hombre que sería para ti un buen esposo. - Padre, ¿Entonces también le escogerás a su esposa a mi hermano? - No él es hombre él sabrá que mujer será mejor para él. - Eso no me parece padre. Creo que a él al igual que yo deberías de escogerle una esposa. - ¿Por qué hermana? - Seria mejor para la familia que fuera asiática o japonesa, así continuaríamos con nuestras tradiciones y costumbres. - Buen punto, pero él es hombre y él debe dirigir su vida. - Entonces yo también debería. - Marina que dices, no es así la forma en la que te hemos educado yo y tú padre. - Claro que sí, sería una falta de respeto como hemos sido educados por ustedes, si él escogería una occidental, por eso creo que le deberían hacer lo mismo con él, con lo que piensan hacer conmigo para cuando me casé. - ¡Marina que falta de respeto es esta para tu familia! - Ninguna padre, solo sé que si no haces las cosas justas para los dos, pasarás vergüenza, como siempre nos dices que tenemos que honrarte, solo trato de que si opinas de mi futuro y no lo arruine como piensas, has lo mismo con mi hermano. - ¡Marina no sigas hablado así! - Pero no he dicho nada más que lo que siempre nos ha dicho padre. ¿O me equivoco? - Tienes razón, pero aun así tú eres mujer y no debes opinar de cosas así al respecto. - Me voy. - No has pedido permiso Marina. Marina. ¡Marina! Marina se fue de su habitación, toma un par de cosas y las metió a su mochila, cerró la puerta de su cuarto de tal manera que no se abriera. Salió con todo el cuidado que pudo por la ventana de su habitación y se fue de su casa; no quería seguro teniendo la misma vida que llevaba, ella no quería seguir la vida que si padre quería para ella, una vida que no deseaba. Fue directo a la casa de su amiga, pero buscaba a Jazmín, la cual encontró a fiera de su casa, recargada en su automóvil fumando pensando y mirando el cielo. - Jazmín. - ¿Mariana?, ¿Qué haces aquí? - Hui de casa, no aguantaba oír lo que planeaban hacer con mi vida, sin mi opinión era algo muy injusto lo que pensaban hacer. - Te puedes quedar en mi casa, mi hermana estará feliz y aparte le caes bien a mamá. - Gracias jazmín. - Vamos entra. Marina se quedó por varios días con la familia de Jazmín, pero sobre todo concia más sobre ella y lo que era su gusto por las chicas. Se sentía más unida a jazmín así que solo una noche decido dar ese paso en su vida. - Jazmín. - Si, dime Marina. - ¿Podemos hablar tu y yo a solas? - Si claro, ¿Vamos a mi habitación? - Si.  - Ok. - Jazmín. - Dime Marina. - ¿Podríamos cerrar la puerta con seguro? - Claro... - Gracias. - Ahora dime ¿De qué quieres hablar?, ¿Todo bien? - Si, solo quería hablar contigo de un tema. - ¿Cual tema? - Sobre tus gustos por las chicas. - Ese tema... - Si. - ¿Qué quieres saber? - ¿Cómo sabes que te gusta alguien o que te gusta una chica? - ¿Por qué me preguntas eso Marina? - Perdona si te incómodo, mejor no pregunto más. - No es eso, siento que quieres decir algo al respecto sobre eso y no lo dices. - Bueno es que yo... - ¿Tú...? - Creo que también...me gustan...las chicas. - ¿Enserio...? - Si, por eso te quería preguntar del tema. - Ahora entiendo tú duda. Te diré. Cuando te gusta una persona sientes felicidad al estar con ella, segura de ti cuando estas a su lado, la pasas bien con la persona, te diviertes y te olvidas del mundo y si sientes que eres tú y esa persona; eso es el amor que es tu complemento, es lo mismo que sientan todos los seres humanos sin importar el género sucede el amor, así supe que me gustaban las chicas. - Es justo lo que siento. - ¿Te gusta una chica? - Si, es muy linda y amable conmigo, me gusta su sonrisa, al estar con ella siento que todo estará bien. Eso siento cada segundo que estoy a su lado y sé que eso es felicidad. - ¿Y...quien es la afortunada? - Está a lado mío. En ese momento solo se miraron a los ojos esas dos chicas en esa habitación y donde una sonrisa cómplice decía más que mil palabras. Después de ese día la cuidad podría ver a Marina y a Jazmín como amigas, pero se notaba en algunas cosas eran muy diferentes entre ellas de una amistad que era realmente era una relación, poco a poco se hizo un secreto a voces. Mientras tanto el padre de Marina el señor Tanaka, buscaba la manera de acercase a su hija para interrogarla; al principio pensó que había huido con un chico, pero al enterrase que estaba en la casa de una amiga se calmó, ya que su hija no había hecho alguna deshonrar. Después de casi un mes el señor Tanaka fue a ver a su hija a su trabajo en la heladería, donde ya no solo trabaja ella si no también Jazmín. - Hola, buenas tardes... - Hola hija. - Padre, ¿Qué haces aquí? - Vine a verte, te hemos extrañado mucho en casa, quiero que vuelvas. - Yo también los extraño pero... Mira hija luego aceptas tu error, ven a casa. - ¿Qué? No, no me equivoqué, dije algo que es verdad. - Hija no me avergüences más, fue tu culpa esa discusión. - ¡Claro que no fue mi culpa!, si tu orgullo no te deje ver la realidad de las cosas no quiero volver a casa. - Pero somos tú familia y la familia debe estar unida. - Si, pero no con reglas estrictas a convencía padre. Y yo me siento mejor en casa de Jazmín que con ustedes. Así que no padre no volveré a casa contigo. - Si fuera un chico con quien vivieras estaría lleno de vergüenza, pero como es con chicas no lo estoy. Pero si ellas te han metido esas ideas en la cabeza están mal. - No padre tu estas mal. No volveré, saluda a mamá de mi parte y vete por favor aún tengo trabajo. - De acuerdo, pero si esa Jazmín te metió ideas erróneas de la cabeza deberías alejarte de ella. - Disculpe, pero que falta de respeto es esa hacia mi persona lo que acaba de decir; Marina es la que toma las decisiones de su vida y sabe que es lo correcto, yo no le he metido ideas en su cabeza, sin sus decisiones propias de ella, por suerte en mi casa las respetamos y no le decimos que está equivocada, así que estará bien mi casa, ahora se puede retirar se lo agradecería ya que hay más personas que atender. - Padre vete. - ¿Cuál es tu relación con esta chica? - Es mi amiga, ahora vete. - De acuerdo, pero tú no eres así. - Si lo soy padre. Adiós. El señor Tanaka se fue enfadado por no poder llevarse a su hija a casa, ya que era verdad lo que decía Marina, pero sobre todo era feliz al estar con la familia de Jazmín y ella. - ¿Estas todo bien? - Si jazmín, solo que me preocupe un momento, pensé que mi padre sospechaba de nosotras. - No creo que sepa, tranquila. - Si mi padre se entera me mata. - No se va a enterar, tu tranquila. - Eso espero, ya que viste que es demasiado orgulloso, eso lo vuelve algo... - ¿Peligroso? - Si, se podría decir. - Tranquilízate, terminemos nuestro turno y vayamos a casa. - De acuerdo. Después de su turno de trabajo de la heladería, Jazmín se llevó a Marina en su automóvil, quería pasar tiempo con ella, ya que era su novia, muchos de la cuidad lo sabían pero lo mantenían como un secreto, se estacionaron a fiera del centro comercial, bajaron del automóvil tomadas de las manos, fueron a la tienda de música, tomaron una bebida juntad, conversaron y rieron juntos, como una pareja más de las que paseaba por ese lugar. Al final antes de irse a la casa de Jazmín se quedaron en el automóvil, se besaban con amor y cariño, como si el tiempo se detuviera para ellas. Marina deseo que ese momento, que ese beso, que es etapa de su vida fuera para siempre, ya que era feliz; pero los cuentos de hadas no existen y no hay excepciones. En la calle cerca del centro comercial si hermano iba caminando, vio el automóvil, decidió acercarse para ver si están su hermana ahí, pero al acercase vio lo que lo dejo sorprendido y sin aliento, su hermana besando a una chica era algo muy complejo para él, siempre se procuró que ella siguiera el papel de una chica de una buena familia, para que tuviera una igual que la suya, pero al estar con una chica como Jazmín era romper con toda esa edición impuesta. Su hermano se fue de ahí corriendo de su casa para decírselo a su padre, el cual este explotó por lo que dijo su hijo. - ¡¿Qué Marian qué?! - Se estaba besando con una chica. - ¡No es no, eso es enfermizo! - ¿Pero por qué padre? - ¡Así no fue educada ella!, sabía que le habían metido ideas raras en la cabeza. - ¿Que vas hacer padre? - Iré por ella y la corregiré, ella no puede hacer eso. El señor Tanaka salió de casa furioso de su casa, subió a su automóvil y fue directo a casa de Jazmín. Mientras que Marina estaba con ella, llegando a casa aun fuera del automóvil, escucho un rechinido de llantas por la velocidad. - ¿Pero quién conduce con tal velocidad? - No lo sé pero al parecer viene para acá. - Si creo que sí...oye, ¿no es el automóvil de tu padre? - Si es. El señor Tanaka llego a la casa de Jazmín y la ver que su hija estaba con ella en el automóvil, bajo del suyo corriendo para dirigirse a su hija. - ¡Marina! - ¿Que hace aquí? El señor Tanaka se acercó a la puerta del automóvil del lado donde estaba Marina, abrió la puerta y la jala así fuera del automóvil. - ¡Déjame! - ¡Suéltela! ¡Ya! ¡O llamaré a la policía! - ¡Padre suéltame! - ¡A mi hija no le gustan las chicas! - ¡Déjame! - ¡Suéltela! Jazmín bajo del automóvil para ayudar a Marina, pero el señor Tanaka le dio un golpe a la cara. - ¡Jazmín! - ¡Mi hija no es así! , ¡Hubiera preferido que fuera un chico y no una chica! - ¡Suéltame! - ¡Déjala! El señor Tanaka llevo a rastras a su hija a su automóvil, la subió junto con él, encendió su automóvil y se fue. Jazmín aviso as u madre y de su hermana para que marcarán a la policía. Ella subió a su automóvil y fue a la casa de Marina por ella, pero al llegar no estaba el automóvil del padre de Marina. La policía llego al lugar e interrogo lo sucedido, pero la familia de Marina no sabía nada, ese día no hubo señales de Marina ni del señor Tanaka ese día. Jazmín no pudo dejar de buscarla por la cuidad para saber si estaba bien, ya que su padre era peligroso; incluso la familia de Marina lo sabía y ayudo en la búsqueda para encontrarlos. Pero el día siguiente se recibió una llamada del hospital del al cuidad a la familia de Marina con noticias lamentables, Marina había muerto, la razón un puñada en su tórax, hecha por su padre; al final el orgullo del señor Tanaka era más importante que la vida de su propia hija. Jazmín, su familia y la de Marina quedaron devastado por tal perdida, pero sobre todo enojados por las circunstancias por cómo fue la muerte de marina; su padre la apuñalo mientras conducía y la dejo en el hospital más cercano, donde fue arrestado, pero por dirigencia de la policía el señor Tanaka se encuentra prófugo, por el asesinato a su hija Marina Tanaka.
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