Capítulo 30

2637 Palabras
9. El amor de padres e hijos es único, en especial los vínculos de padre e hija, ya que los padres siempre nos ven como sus princesas y sus más grande tesoro, somos el motivo de su orgullo, eso sin importar el género o no; eso es algo que se refleja en el eje de la familia, pero eso es de manera pública lo que se ve, dentro de las paredes las cosas son diferentes. Un día que estaba con mi padre en la heladería, oí algo un tanto peculiar, de la hija mayor de una familia de la ciudad. - Si mi padre se entera me mata. - No se va a enterar, tu tranquila. Era una conversación de una relación secreta, pero al final si tus padres no están de acuerdo es lógico que es un filtró para ti, pero si el impedimento es el orgullo casas malas pueden suceder.   Marina Tanaka. Marina era una chica adolescente normal, pero resaltaba ante los demás por su inteligencia y su carisma; era más que el orgullo de sus padres, pero en especial de su padre, los Tanaka tenían muy arraigadas sus tradiciones, Mariana fue criada con reglas muy estrictas por su padre, él quería que su hija mayor tuviera mejor éxito que él. Así que las reglas eran claras para ella no tener pareja, la prioridad número uno de ella tenía que ser la escuela, ayudar en la casa; eso era lo básico, pero solo eran reglas para ella ya que su hermano mayor tenía la libertad de hacer todo lo que quisiera, al ser hombre no ayuda en la casa ya que para su padre no le parecía, eso según él era cosas de mujeres.  Marina aparte de ayudar en si casa y ser una de las mejores alumnas de la escuela, trabaja medio tiempo en una heladería por las tardes, todo lo que ganaba era destinado para su casa y muy pocas veces para ella; pero si vida cambio al estar con una de sus amigas en una tarde de estudio. - Me tengo que ir, ya es algo tarde. - Si claro Marina gracias por ayudarme a estudiar. - Si, no te preocupes fue un placer ayudarte, ahora me voy ya que se me hace tarde y no quiero que mi padre se enojé por llegar tarde. - Si entiendo, te tienes que ir rápido. ¡Oh! espera Marina. - Si, dime. - Mi hermana te puede llevar en si automóvil,  deja le digo, para que no vayas corriendo. - No te preocupes. - Deja le digo. ¡Jazmín! - ¿Qué paso hermana? - Ella es Marina mi amiga, te quiero pedir, ¿Si la puedes llevar a su casa?, por favor. - Si claro, un gusto Marina. - El gusto es mío Jazmín. - Bueno vámonos. - Si claro, adiós. - Adiós Marina. Jazmín era mayor que Marina por unos dos años, así que tenían cosas en común, así que al subir al automóvil Jazmín aprovecho para conocerla ya que Marina tenía una vibra muy alegre. - ¿Y dime Marina que tipo de música te gusta? - No soy de un solo tipo de música, me gusta de todo un poco, aunque tengo algunas cosas prohibidas oírlas. - ¿Por qué? - Mi padre no quiere que mi cabeza se confunda de malas ideas según él. - ¿Enserio es así tu padre? - Si, por eso tu hermana te pidió que me llevarás. - De acuerdo, ahora entiendo, bueno abróchate el cinturón. - Si claro. ¿Y a ti que tipo de música te gusta? - Me gusta la música Rock, como Kiss, Pink Floyd y The Killers en especial. - Perdona no conozco esos grupos. - ¡¿Qué?! ¿Enserio? - Si lo siento. - Como amiga de mi hermana menor es mi deber llevarte por el buen camino de la música. - De acuerdo. - Bueno saldré contigo entonces estos días. - De acuerdo hablare con mamá para que le diga a mi padre que me dé permiso. - ¿Enserio a si de estricto es tú padre? - Si. - De acuerdo me avisas por mi hermana si te dejan salir conmigo al centro comercial para enseñare música de calidad. - De acuerdo. - Tú me dices por donde doy vuelta. - En la siguiente Jazmín. - Ok. Después de dar vuelta Jazmín visualizo a lo lejos una mujer que parecía ser la mamá de Marina. - Oye que bonita es tú mamá. - Si lo es. - Bueno espero que si te den permiso para verte luego, eres muy agradable al parecer con lo poco que hablamos. - Si lo soy y tú también. - De acuerdo. Jazmín para su automóvil enfrente de la casa de Marina, lo cual su madre noto que era alguien no había visto antes. - Gracias Jazmín. Dijo Marina al bajar del automóvil. - Mamá ella es Jazmín la hermana mayor de mi amiga, me trajo para que no me viniera caminando. - Oh ya veo, gracias por traer a mi hija. - De nada señora. Hasta luego Marina. - Adiós. Jazmín dio la vuelta en su auto y se fue. Marina sentía la mirada intensa de su madre sobre ella y Jazmín que ya se había ido. - ¿Que pasa mamá? - Nada, solo se me hizo algo rara la hermana de tú amiga, pero creo por que no la he tratado. - Es agradable mamá. - De acuerdo, ayúdame a cocinar, te tardaste un poco. - Si lo siento, tratare que no vuelva a ocurrir. Sin más que decir entro Marina a sus casa con su madre, para ayudarla a preparar la cena, eso era todos los días a Marina le molestaba de vez en cuando eso, pero así fue criada. Al llegar su padre y verla cocinando se acercó a ella a hablarle. - Hola Marina. - Hola padre. - ¿Cómo te fue hoy? - Bien, fui a la casa de una amiga a estudiar. - ¿Te tardaste? - Si padre, solo unos minutos. - A la próxima si te tardas te castigo sin salir. - Esta bien padre. - Pon la mesa. Como era costumbre era sentarse todos a comer, pero nadie comía si su padre no comía primero. Cada comida en familia era un discurso que tenían que ser exitosos y esforzarse, pero que ella tenía que cumplir en especial más con el rol de ser una mujer de casa; algo que marina le molestaba de su familia, al ser originarios de Japón su abuelo siempre tuvo normas estrictas con las mujeres que se fue enredando en generación. - Ya termine, ¿Me puedo ir padre? - Si claro hijo. - Yo también ya termine, ¿También me puedo ir? - No Marina ayuda a tu madre con la limpieza. - ¿Pero por qué a él si lo dejan y yo no? - Marina ayúdame con la limpieza. - Si madre. Resignada ayudo como de costumbre a su madre.  - Mamá. - ¿Qué pasó? - ¿Por qué están injusto papá conmigo por ser mujer? - Así eran las costumbres y tradiciones antiguas de nuestros antepasados y abuelos, yo fui criada de esta manera y con más límites que tú, pero tienes que seguir las reglas. - De acuerdo. En eso recordó Marina la invitación de la hermana de su amiga. - Mamá. - ¿Ahora que Marina? - ¿Podría ir al centro comercial con Jazmín? - ¿Con la chica que te trajo? - Si, quiere que seamos amigas y es agradable. - Tienes que pedirle permiso a tú padre. - Por eso te lo pedía a ti, si podrías pedírselo tú. - De acuerdo yo le digo. - Gracias mamá. Días después en su escuela al pasar el rato con sus amigas escucho algo que le llamo la atención. - ¿Entonces tu hermana toca la guitarra eléctrica? - Si, la toca todos los días en su cuarto, pero al principio cuando estaba aprendiendo se oía horrible lo que tocaba, ahora ya no. - ¿Hablan de tú hermana Jazmín? - Sí, que por cierto recuerdo que me dijo esta mañana que pasaría por la heladería, a y me pregunto ¿Si ya te habían dado permiso de salir con ella? - Que bien si la veo en el trabajo, quisiera hablar con ella es agradable tu hermana. - Si lo sé. - Dile que los del permiso es lo más seguro que en digan que si, ya que al ser chica no habrá problema con mis padres. - De acuerdo Marina, vayamos a clase. - Si. Esa tarde Marina estaba emociona de ver a Jazmín, no sabía por qué en sí, pero al ir a su trabajo esperaba verla, pasando las horas de su turno casi al ala hora de ir, Marina se sentía algo decaída al no ver  a Jazmín , así que trato de ser lo mejor optimista posible con los últimos clientes que atendería. - Gracias por su compra vuelva pronto. - Hola. - ¡Jazmín!, si viniste. - Al parecer estas muy feliz de verme. - Tu hermana me dijo que vendrías a la heladería. - Bueno aquí estoy. - ¿Qué vas querer? - No lo sé, ¿Qué me recomiendas? - Que tal el helado taro con fresa, es muy rico, ¿Quieres que te dé una prueba? - Si claro. - De acuerdo. Toma. - Gracias. Se ve rico. - ¿Y qué tal el sabor? - Esta delicioso. - ¿Entonces te sirvo un helado de ese sabor? - Por favor. - ¿Vaso o cono? - Cono. - De acuerdo. Aquí tienes. - Gracias. ¿Cuánto es? - Yo invito. - Gracias que linda eres. Wow es más delicioso el sabor con galleta. - Qué bueno que te gusto mi sugerencia. - Por cierto, ¿Si te dieron permiso? - Si, le pregunte a mi madre si me dio permiso mi padre y dijo que sí. - Entonces si tu padre hubiera dicho que no es no. - Si así es. - Debe ser difícil tener un padre así, ¿No? - Si varias veces pero es parte de nuestros orígenes y pues así es la educación que tengo. - Ya veo, pero como fue un sí, ¿Te parece bien mañana por la tarde ir al centro comercial? - Si claro Jazmín. - Bueno me tengo que ir, gracias por el helado Marina, nos vemos maña en la tarde. - Hasta mañana. Al irse Jazmín le sonrió a Marina por última vez antes de desaparecer de su campo visual, sintió algo extraño Marina, pero era algo combinado con emoción, era algo nuevo que la ponía feliz. El día siguiente se tardó más arreglándose para ir a ver a Jazmín, de tal modo que su madre lo noto. - Hija, ¿Por qué te arreglaste tanto su solo vas con tu amiga al centro comercial? - Es que Jazmín tiene un estilo único y yo solo quería remarcar el mío, pero si voy muy arreglada me quito algunas cosas y me pongo otras. - Esta bien hija entiendo eso, pero al volver trata de quitarte los accesorios que traes puestos, ya vez que tu padre hace algo alboroto cunado su hija luce bien. - De acuerdo mama, me voy. - No te vayas a tardar. - Si descuida. Así fue como Marina salió de su casa para ir con Jazmín al centro comercial. Estaba muy nerviosa, peor no sabía por qué, pero sintió al ruborizarse al verla cerca de las escaleras eléctricas esperándola. Jazmín se dio cuenta de que ya había llegado Marina, se acercó a ella para saludarla. - Hola Marina. - Hola. - Oye me gusta tu blusa y como combina con tus accesorios. - Gracias, pero eso no es nada como te vez. - Estoy vestida de manera sencilla según yo, pero tú luces demasiado bien. - Gracias. - Ven vamos, a lo que te quiero mostrar. - Si de acuerdo. Caminaron al redor de la plaza comercial, observando tiendas, la decoración, como si fuera la primera vez de las dos en haber entrado a esa plaza. Hasta que llegaron a la tienda del último piso al final del pasillo. - Aquí es, le tienda de música. - No la había visto. - Casi nadie la ve ya que es la última tienda de la plaza. Ven entremos. - Si claro. Pero al entrar Marina se sorprendió que los álbumes de música no solo estaban en disco, si no también estaban en casect y  en discos grandes  de acetato. Marina se sumergió es lo llamativo del lugar y las bandas, grupos y tipos de música que había, recorrió los pasillos del lugar hasta que encontró un álbum de Kiss. - Así que este si es un grupo de rock. - Si ya te lo había dicho y eso es un buen álbum, hay que probarlo y también este. - The Killers, ¿Ese es tu grupo favorito? - Si y este es mi álbum favorito  Day & Age; ya que contiene mi canción favorita. - ¿Cuál es? - Spaceman. Te gustara, ven vamos a reproducir el álbum en un aparato reproductor con audífonos. - Ok. - Mira aquí hay uno, deja poner el álbum y la canción para que la escuches. - De acuerdo. - A ver, creo que ya está; ponte los audífonos. - Si claro. - ¿Se escucha? - Si. Al ser la primera vez que escuchar Marina, sintió una corriente electrizante al sentir la melodía era algo nuevo que le gustaba y que fuera por parte Jazmín. Termino la canción y Marina se quitó los audífonos. - ¿Te gusto? - No. - ¿Qué?  - Me encanto. - Qué alivio, me asuste pro un segundo. - La canción es algo… - ¿Magnetizante? - Si se podría decir. - Me alegra que te gustara, muchos me ven mal por ser una chica con estos gustos. - Yo digo que son muy buenos tus gustos. - Gracias. - Me gusto lo que oí. - Te regalare este álbum, para que escuches la canción hasta que te artes de ella. - De acuerdo, gracias. - Oye por cierto ¿te gustaría salir a más lugares así conmigo? - Si me gustaría mucho Jazmín. - De acuerdo. - Oye ya me tengo que ir. - Oh si cierto tus padres, ok, deja pago estos álbumes y nos vamos. - Ok. Después de eso Jazmín llevo a su casa Marina en su auto mientras que Jazmín le contaba uno que otro chiste. - Gracias Jazmín por lo de hoy. - De nada Marina y gracias a ti. Te veré luego, ¿Ok? - Si claro, hasta luego, maneja con cuidado. Jazmín se fue en su automóvil y Marina entro a su casa. - Mamá llegué. - Llegaste a tiempo. - Si me trajo en su automóvil. - ¿Y te divertiste? - Si y mucho. - Bueno vete a cambiar no queremos que tu padre haga un alboroto porque te arreglaste de más hoy y bajas ayudarme. - De acuerdo. Por cierto mama. - Si dime. - ¿Habrá problema si salgo con Jazmín más seguido? - Ya se hicieron amigas. - Si. - No creo que haya problema  con tu padre que salgas con ella mientras sigas con lo demás en orden, es una chica así que no hay problema por mi parte. - Gracias mamá. - Bueno apresúrate, que tu padre no tarda en llegar. - Si mamá. Ese día término como cualquier otro, pero para Marina fue especial, ya que sentía algo muy raro que la ponía feliz al haber estado con Jazmín, lo cual quería repetir lo sentía.
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