Capítulo 29

1877 Palabras
Pasaron unos días y la madre de Evelyn fue dada de alta, por los que volvió a su casa, pero de inmediato que salió del hospital se enteró de accidente de su familia y la muerte de la vecina. Por suerte Evelyn estaba sana y salva; al llegar a su casa esperaba que la pequeña la recibiera emocionada, pero no fue así lo cual se le hizo demasiado inusual. - Evelyn. Dijo, pero no hubo respuesta. - ¡Evelyn!, ¡Soy mamá!, ¡Ya volví! No hubo respuesta, pero se oyó a lo lejos la risa de la pequeña y de un niño más; la mamá de Evelyn, al oírla decidió ir a verla, las risa provenía de su cuarto, al estar ya cerca de la puerta de su habitación oyó a su hija hablar. - Eso es lindo color para ponerle a mi muñeca. - Si lo sé. "¿Pero con quien habla mi pequeña?", pensó su madre, pero al abrir la puerta de manera entre abierta, vio que no había nadie solo ella en si cuarto. - ¿Puedes escoger otro color para mi muñeca Raúl? - Si Evelyn. Su madre estaba horrorizada, ya que veía a su hija hablar a la nada, pero le contestaba. "Raúl", ese nombre lo escucho una vez, lo recordaba ya que ese día su hija lo había mencionado, al haber desobedeció sus reglas de no salir de la casa, ese día en la noche paso lo del gas en su casa, pero su hija no había salido dañada. Pero era demasiada casualidad eso, ¿No?; pero que o quien estaba con su hija, pero lo que fuera tendría que tener cuidado y evitar que su hija siguiera con eso. - ¡Mamá! - Hola cariño, ya volví. ¿Qué estás haciendo? - Juego con los colores de la vestimenta de mi muñeca. - Que bien hija. - Si y Raúl me ayuda a escoger los colores. - ¿Raúl? - Si mi amigo que está aquí viéndote. - Oh ya veo. - ¿Lo ves? - No cariño, solo es una expresión. - ¿Entonces es cierto lao que dijo la vecina? - ¿Que cariño? - La vecina, me dijo que Raúl solo lo puedo ver yo, ya que es mi amigo imaginario. - ¿La vecina te dijo eso? - Si, pero hace mucho que no la veo, me dijo Raúl que sufrió un accidente. - ¿Raúl te dijo eso? - Si. - Bueno... Raúl tiene razón en eso. Pero está bien ahora... - ¿Por qué te pones nerviosa? - Por nada cariño, ¿Tienes hambre? - Si. - Te haré algo para comer. - ¿Y para Raúl también? - Si...cariño. - Te avisare para que bajes a comer. - Si. Ya oíste Raúl mamá nos avisara no necesitas ir con ella. - ¿Que dices cariño? - Raúl quería ir contigo a la cocina. - Que amble...pero estaré bien, ahora juego mientras cocino. - Si mamá. Sin más la madre de Evelyn fue a la cocina nerviosa, era mucha casualidad que Raúl le digiera lo sucedido con la vecina, pero lo que le preocupaba más eran las intenciones del amigo imaginario de su hija, ¿Cómo fue que los oyó hablando con ella?, Pero sobretodo ¿Por qué ya no lo oyó al estar ahí con ella en la habitación?, tenía michas dudas en si cabeza pero decidió dejar todo era de su imaginación al igual que su hija con Raúl. La estar cocinando sintió como alguien la observaba, pero al dirigir la vista de dónde provenía ese sentir no veía nada, pero no paso muchos, solo unos minutos después de sentir ser observada unos instrumentos de cocina fueron movidos de lugar, trato de mi darle importancia, pero la mamá de Evelyn se aterró al ver un cuchillo cerca de ella, uno que no estaba en si lugar que era en el cajón de la cocina. Pensó seriamente que tal vez su hija Evelyn hacia eso para asustarla, que era una travesura, pero las risas de si hija se oían desde la cocina proveniente del cuarto de la pequeña; la mamá de Evelyn término de cocinar y fue a llamar a su hija, ya en la mesa al ver a su hija comer era más que obvio que ella no haría ese tipo de travesuras, pero aun así ni era normal con que o quien hablaba, tal vez ella hacia dos voces distintas para jugar y hablar, así que lo mejor era llevar pronto a su hija con un médico psiquiátrico o algo parecido para comprender la actitud de su hija.  - Evelyn cariño. - Si mamá. - Mañana me acompañaras al médico, iré por mi medicamento y pasaré a otro lugar. - ¿Sera el lugar dónde me quiera llevar la familia? - ¿De qué hablas cariño? - Si me querían llevar aun psiqui...no sé cómo se dice. - ¿Un psiquiátrico...? - Si. - ¿Por qué cariño? - Por Raúl, también él me lo dijo. - ¿Él te dijo eso...? - Si y que pensante lo mismo. - Claro que no cariño... Raúl debió haber confundido, pensé un psicólogo para mí. - De acuerdo, iremos mañana. - ¿Iremos? - Raúl siempre va conmigo. - Oh si claro, que vaya Raúl. - Mamá. - Si, dime cariño. - Raúl dice que tengas cuidado al cocinar si no quieres tener alguna herida. - Dile que estaré bien. - Dice que no deberías tener objetos filosos cerca de ti. - ¿Y eso de donde lo sacó? - Te fue a ver a la cocina, por cierto mamá, ¿Que es filoso? - Es algo que te puede dañar cariño. Dile a Raúl que no debe bajar a la cocina cuando estoy preparando la comida, ya que puede haber accidentes sin querer. - Pero Raúl no se puede lastimar. - ¿Enserio? - Si, dice que nadie lo puede dañar. - Que bueno. - Terminé, ¿Puedo subir a mi habitación? - Si claro cariño. Después de que se fue su pequeña, la mama de Evelyn sentía un extraño miedo por lo que decía, pero sobre todo Raúl, que no sabía que era. - Evelyn. - ¿Que?, ¿Por qué estás tan serio? - Tu mamá. - ¿Que tiene mi mamá? - Es un monstruo, tenemos que hacer que desaparezca. - ¿Pero mamá no es un monstruo? - Si, a parte miente y te quiere hacer daño. - Pero es mi mamá, ¿Por qué me haría daño? - No lo sé pero quiere que ya no este contigo. - Yo quiero eso, estaría de nuevo sola y triste. - Eso es hacer daño Evelyn, yo prometí que nada te haría daño, ¿No? - Si, pero es mamá no quiero que tenga algún daño. - Entonces hazme caso todo el día de mañana, tú mamá así no tendrá daño. - De acuerdo. El día siguiente Evelyn fue con su madre al médico por sus medicamentos junto con Raúl que siempre estaba a su lado. Al llegar al lugar, su madre le indicó que la esperara en sala de espera. - Cariño espérame aquí, mientras voy por mi medicamento y tal vez si me dejan pasar a ver a tú padre. - De acuerdo. - Pórtate bien. - Si mamá. Después su mamá se perdió en un pasillo para ir a la farmacia y ver si podía ver al padre de Evelyn, pero también preguntarle a un médico en donde podría conseguir ir a un psiquiátrico infantil. - ¿Estas lista Evelyn? - Si, pero... ¿De verdad mamá no saldrá dañada? - Si pero solo si me haces caso. - De acuerdo Raúl. - Listo cariño, ya tengo mi medicamento y ya vi a tú padre. ¿Nos vamos a casa? - ¿No vamos a ir a otro lugar como dijiste ayer? - Oh...si cierto cariño, ¿Qué tal si vamos por un helado? - Si. - Bien vamos. De camino a casa Evelyn comiendo su helado, sacó los medicamentos de su madre y tomó varias pastillas de las cuales Raúl le indicaba, mientras su madre estaba distraída pensado en si llevar a su hija aun psiquiátrico o aun psicólogo, ya que el médico que le pregunto le dijo que estaba a tiempo aun de ser atendida por un psicólogo. Esa noche la madre de Evelyn sumergida en sus pensamientos pensó por primera vez los motivos y circunstancias por las que Evelyn tuviera un amigo imaginario como Raúl, era cierto que no tenía la atención adecuada que le debían darle como padres y nos tenía amigos, siempre estuvo sola su hija ya que los pensaba; así la madre de Evelyn decidió lo mejor era llevarla a un psicólogo, fue sacada de sus pensamientos por Evelyn. - Mamá. - Dime cariño. - Quiero té. - De acuerdo te lo haré. - Mamá. - Si, dime cariño. - ¿Tomarías te conmigo? - Por supuesto cariño. - Yeii. Al ver la madre de Evelyn la sonrisa de su pequeña, sabía que había tomado la mejor decisión, su hija no estaba mal de la cabeza o algo, la pequeña solo quería compañía. - Ya este el té cariño. - Mamá, ¿No hay galletas? - Si cariño, deja busco unas en la cocina. - De acuerdo. Pasaron unos minutos, hasta que la madre de Evelyn regresó con ella con galletas. Al terminar su té Evelyn se paró y se acercó a su madre, le digo un abrazo un beso en la mejilla. Su madre le dio un beso en frente de regreso. - Te quiero mamá. - Yo también hija. - Me iré a dormir. - Si pequeña, descansa. Evelyn se fue a su cuarto donde la esperaba Raúl. - ¿Seguro que no le dolerá? - No tranquila. Sera como si solo durmiera. -  Extrañaré a mamá. Sin más la madre de Evelyn después de tomarse el té y sus medicamentos, se fue a la cama, se quedó dormida al instante que tocó su almohada y empezó a soñar con su pequeña hija Evelyn sonriendo feliz por estar con ella. El día siguiente, Evelyn fue a ver a su madre a su cuarto, pero fue algo demasiado impactante para una pequeña de su edad. - Mamá. Mamá despierta, ¿Mamá? Evelyn se puso a llorar a lado del cuerpo de su madre, era algo impactante para ella, pero para Raúl no. - Tranquila Evelyn, ella no sufrió, no salió dañada y no lloro. - Pero ya no la oiré, ni la veré sonreír, ni abrasarme y ya no me dirá que me quiere. - Tranquila, yo puedo hacer eso. - Extrañaré a mamá....y a papá. - Recuerda que te dije que eras mi familia y te protegeré. Ahora solo hay que hacer lo que falta lo que te dije. - Eso es cierto, pero siempre estarás conmigo ¿No?,  no me dejaras sola jamás ¿Verdad? - Tu y yo somos uno solo ahora, mientras este a tú lado nada malo te pasara ni te dañara, ya que ahora yo soy tú. - Te quiero Evelyn. - Y yo a ti Raúl, mi mejor amigo imaginario.
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