Capítulo 7

1201 Palabras
 3 Recuerdo ese día entro la temporada de invierno, el frío golpea y tomar algo caliente para mantener el calor era lo fundamental, pero también es donde hay más resfriados o enfermedades que se ponen al día por el clima de la temperatura que hay en el aire, temporada donde ir al doctor es algo frecuente más que algunas otras temporadas del año, pero casualmente donde más personas se extrañan, donde más personas se van de este mundo, varias por razones naturales y otras no, pero alguna son para encubrir una realidad de una profesión mal desempeñada. El transporte que tomó para regresar a mi casa después de mi destino diario, siempre pasa por el hospital principal de la ciudad donde se puede ven de lejos las ventanas de los pacientes, ese día vi a lo lejos una donde había un pequeño y a lado un doctor, pero este no lo veía como un paciente normal, si no como un juguete pronto pasaría por sus manos.   El Doctor Alan. Desde joven tenía vocación para atender a las personas, pero también había desarrollado gusto por el negocio de su familia el cual aprendió el oficio desde pequeño, pero tanto su familia como él sabían que la medicina lo llamaba a gritos para que fuera su vocación de vida, así que se esforzó muchos y estudio para convertirse en lo que pensaba estaba destinado a ser o al menos eso creyó al principio, pero eso que creyó que sería una mejor persona, dando bienestar y salud a las personas, por ellos se graduó de la escuela de medicina con honores, así se le abrieron las puertas a los mejores hospitales de la ciudad, pero el principal que era más grande fue el que escogía para llevar a cabo si vocación de vida. Al entrar joven se volvió el centro de atención del personal médico y su trato especial con sus pacientes se volvió una doctor favorito y uno de los principales del hospital. - Doctor Ala lo necesitan en la sala de cirugía. - Claro, voy en un segundo. Amaba su vida y como la entrega para el bien de los demás pero todo cambió con una cirugía. - Ya está lista la anestesia. - Bien. Doctor Alan proceda. - Si claro. Pero en ese cirugía despertó un recuerdo viejo de niño un pequeño temor que sintió ahora era cambiante del temor a una sensación de adrenalina. - Doctor Alan, proceda a quitar el corazón para hacer el trasplanté. - Si. - ¿Esta bien? - Desde luego, empecemos y hagamos con cuidado. La cirugía se llevó a cabo con éxito, pero algo dentro del doctor Alan se sentía raro por dentro una sensación de insatisfacción, cuando fue un éxito. Era algo inusual y lo sabía, pero se dio cuenta que solo pasaba cuando hacía cirugías, era extraño era como si fuera la sensación de la primera vez en algo, pero que ya había sucedido, ¿Pero qué era?, se preguntaba así mismo el doctor Alan. Hasta que unas vacaciones de verano para descansar de su gran vocación como doctor, para estar de nuevo en su familia y ayudar ese pequeño tiempo en el negocio familiar, descubrió esa sensación. Era la misma que sintió por primera vez de niño, al ser felicitado por si padre por haber hecho bien ese acto a la primera, pero quien pensaría que unas simple vacaciones en familia cambiarían al doctor Alan, que siempre veía el bien por los demás, pero al retomar esa sensación que una vez sintió de niño y de nuevo estar dentro de él era más que obvio que algo crecería dentro de él, o mejor dicho ya está dentro de él una sed extraña por esa sensación. Teniendo una reputación buena y sin que nadie sospechara del conocimiento familiar que tenía, podía llevar a cabo su satisfacción de sed por esa sensación, de cortar; él sabía hacer cortes, pero no solo por ser cirujano sino porque su familia tenía una carnicería como negocio.   Después de esas vacaciones, su actitud seguía igual, pero era más que obvias sus intenciones en sus ojos, cada paciente asignado era una oportunidad para saciar su sensación que lo consumía poco a poco, sus primeras operaciones al volver de casa eran normales y habituales, pero era algo que muy pronto se volvió rutinario y aburrido para él, así que de pronto los pacientes del doctor Alan de pasar a una cirugía simple, pasan a tener otra tras otra, así fu por un tiempo, hasta que en una sintió una sensación más satisfactoria por un corte ya habituado de el que parecía normal, pero al operar a una persona joven llena de energía, que su vida dependía de él se sentía bien pero nada se compara al escuchar las palabras de la enfermera. - Doctor Alan, perdimos al paciente. - Anoten la hora del deceso. - Si doctor. Eso fue para él una nueva sensación la cual quería volver a sentir. - Doctor los familiares del paciente de falleció están afuera. - De acuerdo iré con ellos. Pero el motivo de la muerte de alguien siempre es preocupante, en especial el motivo, pero al ser han cirugía y ante un doctor con buena reputación en su trabajo, no sería sospechoso. - Lo siento mucho, hicimos lo que pudimos por salvarlo. - Tal vez, ya esté en un lugar mejor... - Esperemos que así sea, pero no se ponga triste recuerde que es un proceso natural que todos pasamos, incluso yo, solo hay que tener esperanza a que un día nos volvamos a ver a la gente que amamos en otro mundo tal vez. - Gracias doctor por hacer todo lo posible. - No me dé las gracias, es mi trabajo e hice lo que pude. La familia del paciente le agradeció por la cirugía que no fue exitosa, era su primer paciente que moría en sus manos, su cara mostraba algo sin expresión de asombro o de angustia, simplemente seriedad en sus pensamientos. Los cuales se esfumaron un momento al escuchar uno de sus compañeros de trabajo. - Hiciste lo que pudiste, no te sientas mal. Veras a muchos irse, solo fue un caso perdido. - ¿Eso fue? - Si, hiciste lo que pudiste, pero no había salvación tal vez para tu paciente, ya tenía una condición buena a plena vista, pero tal vez no muy buena en si interior, solo no te estanques en una muerte. Recuerda les dijiste que es un proceso natural así que sigue con tu vida. - Si doctor. Su cara cambió al ver hice su compañero de trabajo, era algo sensacional para él lo que estaba pasando; consolar a la familia del paciente que uno mismo provocó si muerte, a ver sido poseedor de su vida un momento y que todos le digieran que hizo lo posible, lo llenaba de satisfacción, ya que ser doctor cubría su crimen y le gustó la idea de decirle a la familia que hizo para salvarlo cuando en realidad le daba fin a una vida; al final en el rostro del doctor Alan reflejo una sonrisa sombría de satisfacción y orgullo porque su primer crimen salió perfecto.   
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