- Hola señor Jacob, vaya que vino usted temprano hoy.
- Si, quería tener tiempo para mí mismo.
- Entiendo, es bueno tener tiempo para nosotros mismos, ¿Qué va querer o que le gustaría le sirva?
- Sé que aún es temprano pero, ¿Me podría dar lo que siempre pido?
- Por supuesto que sí señor Jacob, ahora le traigo el plato y le preparo su trago.
- Gracias, pero también me gustaría pedir que tuviera una taza de café también, por favor.
- Claro en un momento le traigo su pedido.
Sin más solo espero que trajeran su pedido y lo disfruto de diferente manera, era solo para satisfacer lo que en esa mañana no pudo. Sentía que algo saldría hoy de él, pero no sabía que era en sí, así que se quedó en el establecimiento hasta tarde, pidió lo mismo tres veces más, pero antes de que cayera la noche se dispuso a irse, sentía algo extraño en él pero no le preocupó.
- ¿Ya se va señor Jacob?
- Ya estuvo deliciosa todo.
- Gracias por el cumplido, se los iré al cocinero de su parte.
Pero antes d reírse se le vino un idea de sed de la cabeza pero no de agua.
- Disculpa, ¿Me podrías vender una botella de whisky?
- Por su puesto señor Jacob, aquí tiene.
- Gracias y conserva el cambio.
- Gracias, hasta luego señor Jacob.
- Hasta luego.
Con la botella de whisky en sus manos, se subía a su automóvil y condujo sin rumbo fijo, hasta que se paró a un lado de una carretera desierta, aún se podía ver lo últimos rayos de sol, pensó en un momento en todo, su esposa, su hijo, su trabajo y en su madre, la mujer que lo hizo infeliz la mayor parte de su vida, el día que se fue de este mundo dio gracias al cielo porque ya no tendría que ser perfecto, pero sin darse cuanta se convirtió en lo que su madre siempre exigió de él, eso lo hizo recordar como lloraba por no ser perfecto para ella, nunca recibir un elogio o afecto de ella, siempre las mismas palabras, "Eres mal hijo"; siempre lo mismo o algo que significara mal en su persona o acción, siempre que residía algo era bajo la sombra de su madre, incluso ella ya muerta podía sentir debes en cuando su presencia, cuando no era perfecto en una acción o decisión sobre su vida. Por esos pensamientos habría la botella de whisky y empezó a tomar su contenido hasta donde podía, tratando de hogar ese algo que sentía que quería olvidar ni ser. En su casa era más que obvio que extrañaban su presencia y aún tenían la esperanza de ver llegar como una vez fue, sonriendo y feliz de haber llegado con su familia del trabajo, pero es tarde llego no tan noche cuando aún su esposa e hijo seguían despiertos, pero llegaría de una forma no vista antes por su familia y hubieran creo que preferido que el señor Jacob llegara como siempre había sido su rutina y no a esas horas de la noche.
El señor Jacob después de beber más de media botella ya se le está empezando hacer un poco de efecto en su cabeza, así que retomo el rumbo de su casa, fue un milagro que no chocara, llegó estación el auto y entro sin más a su casa donde su familia aún estaba despierta. Pero al llegar ebrio su esposa se lo recriminó por estar ahí su pequeño hijo, no solo eso sorprendió su actitud que no le importaba lo que pasara a su alrededor, no importaba lo que estaba diciendo su esposa o como lo veía su hijo, solo quería llegar a si cama y caerse en ella a dormir, pero en la escaleras al subirlas casi se cae por uno de los carritos de juguete ya conocido por él. No quiso darle importancia y quería seguir subiendo para así también al llegar a su cama darle fin a lo último del contenido de la botella que traía en mano, así que se puso de nuevo bien de pie y dispuesto a subir de nuevo hasta que unas palabras de su esposa lo detuvieron en las escaleras, eso fue la gota que derramó el vaso que el señor Jacob estuvo conteniendo todo ese tiempo o mejor dicho por años.
- ¡Eres un mal ejemplo para nuestro hijo!
"Mal", a final de todo él era malo, después de dejar todo lo que anhelaba y tratar de control su interior para no dañar a nadie, era malo antes los ojos de su esposa que la verlo le recodar a la persona que más odio en su vida su madre. En ese momento el señor Jacob como siempre lo habían conocido dejo de existir y lo que estaba dentro de él salió, simplemente todo pasó en un abrir y cerrar de ojos. Bajo de las escaleras rompiendo la botella con la cabeza de su esposa e hiriéndola con la misma botella rota, su esposa yacía en el suelo y su hijo llorando.
- ¡Mamá! ¡No!
Pero el llanto de su hijo le recordaba a el de pequeño cuando sufría por si madre, le provoca eso una sensación extraña en el estómago, su hijo no se callaba y lo que salió de lo tenía cegado, por lo que no dudo lesionar a su pequeño hijo al igual que si esposa, dejando a lado de ella tirado en el suelo, sin más se fue a dormir, se acostó y dejo que el sueño se lo llevara. No paso mucho que en su sueño se veía él mismo feliz de niño con su padre, hasta que su madre lo separó de él y no lo volvió a ver jamás, después su madre no soltaba y se iba dejando destruido, se sentía con ganas de desaparecer, hasta que una mujer se acerca a él y le sonríe dando un poco de luz a su vida sonriendo, era su esposa y llegando detrás de ella un pequeño era si hijo que con su risa y alegría lo hacían sentir feliz, estaba feliz con su familia, pero el sueño no duró mucho, para recordarle que era un sueño solamente, la realidad lo despertó agitado y lo primero que vi eran sus manos llenas de ese color rojo que era de su familia, la cual una vez lo hizo feliz tener, pero era claro que ya no era así después de que se concentró en sí mismo para alcanzar una perfección misma para él, pero ver lo que tenía frente de su ojos esperaba que solo fuera un error y que solo fuera una pesadilla, pero ya estaba hecho el daño que hizo, lo que provocó tantos años de odio guardados hacia una persona que ya no estaba vivía, que fue caer todo eso a su familia provocado por él, era una maldad generada por el odio a su madre al alejarlo de la felicidad de una familia. Sin más bajo las escaleras para ver la realidad de la crimen que había cometido.
- ¡NO!
Grito lo más fuerte que pudo de dolor, uno que venía dentro de sí, que se escuchó por toda su casa, viendo a su esposa y a su hijo en el suelo, se estaba volviendo loco con solo ver lo que hizo, tomó sus llaves y se subió a su automóvil, quería huir de ahí no quería cree lo que hizo, simplemente no quería aceptarlo, al poner el automóvil en marcha y acelerar, vio por el espejo retrovisor por última vez su casa lleno de lágrimas en sus ojos, no llevaba anteojos si no se hubiera dada cuánto que un vecino lo vio salir rápido con el color rojos sangre en sus manos y llamo a la policía.
El señor Jacob condujo sin rumbo, solo quería huir, pero no puedes huir de ti mismo y de los actos que cometes, así que por inercia llego la culpa, al recordar a su pequeño hijo y a su esposa que lo querían a pesar de todo, él se dio cuenta que la envidia de no ser perfecto para sí mismo lo cegó de lo que era a lado de su familia, era feliz antes, tenía lo que no tuvo con su madre y lo destruyó. Condujo sin rumbo llorando por lo cometido y sin darse cuenta ya había llegado a la carretera que estaba ligada con otro estado, condujo hasta donde pudo o mejor dicho hasta que algo le llamó a tención, para anulado se la carretera donde estaba un risco a lado, se sintió triste, culpable y solo, ni quería sentir de nuevo el mismo sufrimiento que vivió de pequeño, así que se acercó y estaba dispuesto que la muerte se lo llevara cuando se lanzara del risco. Pero ese no sería si destino unos kilómetros antes lo vio un patrulla estatal que ya tenía informe de un sujeto fugitivo de sus características, en el lugar un policía llego corriendo a detenerlo a que se quitara su vida, era claro que su destino era vivir con la culpa de a ver desaparecido su felicidad que no sabía que tenía con su familia, la cual asesino.