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Un día mientras estaba en la calle caminando hacia el transporte público sentí sed, por lo cual decidí saciar es necesidad humana, por lo que pase a una pequeña tienda a comprar una botella agua, después hacer esa compra y salir de esa tienda, tome un trago de ese líquido vital para vivir, lo tome y sentí la suavidad del agua que corría por dentro de mi garganta después de eso y guardad la botella entre mis cosas escuché algo que me llamo la atención, era una pequeña que lloraba sutilmente, sus padres estaban con ella y una pequeña un poco más grande, pero los padres solo se concentraban de en la pequeña que lloraba, pero la otra pequeña en vez de estar preocupada por el llanto de su hermana o algo parecido al sentimiento del cariño familiar, pero vi a lo lejos en su cara lomas parecido al odio y al rencor. Eso me surgió una idea, pero tomaría más sentido después de unos días que supiera de esa pequeña de lo que hizo, al ver en sus ojos a lo lejos era despreció, pero jamás piensas que ese fuera un motor detonante de una pequeña para algo atroz. La pequeña era casi igual que yo, callada y tímida, pero la diferencia es que yo no fingía ser así, la idea que tenía en mi cabeza cuadro en totalidad al saber ese pequeño parecido que teníamos, pero al saber lo que le dijo a la policía en las noticias te aterra por ser un infante.
La niña Evans.
Crecer dentro de una familia amorosa, es algo fundamental para el crecimiento de un niño, ya que eso lo forma como humano, en carácter y aparecía, el amor es algo que lo moldea, pero si un pequeño crece sin eso, las consecuencias pueden ser catastróficas en algunos casos, como este. Los Evans lo que más deseaban en el mundo es que su primer hijo fuera varón y no una mujer, al ser una niña su ilusión se derrumbó en el momento que la pequeña nació, desde entonces sus padres no mostraban mayor afecto ya que para ellos el primer hijo tenía que ser varón y llenar sus expectativas lo cual una pequeña no podría hacer, en conclusión termino siendo una hija no deseaba para ellos, al pasar unos par de años los Evans esperaban con ansias a su segundo hijo, más que esta vez sentían que sería niña y que sería una pequeña que cumpliría sus expectativas e ilusiones, deseaba que llegara a su vidas, pero la primera hija de los Evans siempre deseaba cariño de sus padres y ese interés que nunca le mostraban a ella desde corta edad. Al nacer la segunda hija de los Evans, la primera hija fue aún más desplazada de su vida, ya que desde el primer momento la segunda hija para ellos era aún sol, mientras que la segunda era la sombra de la luna; juguetes, lujos, todo lo que un pequeño desea de niño y amor de sus padres, era más que reflejado los padres perfectos en la pequeña niña que era perfecta para ellos, siempre la segunda pequeña era el reflector de luz para todos y de amor en su familia, siempre era tema de conversación, era como si fuera la única hija de los Evans. Eso es más que claro ejemplo de favoritismo así aún hijo, ya que la primera hija pequeña de los Evans parecéis no existir, solo era parte del aire de su casa y de su familia, era más que claro que algo de ese ser inocente, crecía para acumular algo malo, que se podría considerar solo digno de un adulto. Su vida era ociosa para sus padres, si la primer pequeña desaprecia, no importa, solo la segunda pequeña, creo que lo peor es que no solo vivía que todos los días le restregaban en la cara que no era deseada y lo mucho que amaban así hermana pequeña, sino también tener que hacerse cargo de ella y asumir responsabilidades que no le correspondía a la pequeña.
- ¡Ve por los juguetes de tu hermana!
- ¡Deja eso, es de tu hermana!
- ¿Porque no eres como ella?
- No es para ti eso, es para tu hermana.
- Si a tu hermana le gusta algo que tienes dáselo, ella se lo merece más que tú.
- ¡No seas egoísta con tu hermana!
- ¿Por qué no eres perfecta?
- Ojalá no fueras nuestra hija.
- Jamás estará al nivel de tu hermana.
- Como desearíamos que solo fuera ella nuestra hija.
- ¡Por Dios, ¿No puede ser buena en algo?!
- Si sale mal algo es por tú culpa.
- ¡Tú hermana llorara!, ¡¿Qué demonios hiciste?!
- La prioridad es ella, tú no, tienes que hacer te cargo de lo que haces y pasa a tu alrededor, pero sobre todo porque tu hermana sea feliz.
- No me importa que hayas hecho, ¿Qué no ves que tú hermana está con nosotros?
Eso y mil cosas parecidas, la primera niña de los Evans escuchaba cada día de su vida e instante que sus padres notaban su existencia, ¿Pero que hacia la pequeña ante todo este rechazo?, nada, no objetiva o lloraba, alguna reacción normal de un pequeño ante esas situaciones, no las mostraba, simplemente callaba todo lo que sentía. Con eso empieza lo que un momento todos nosotros desarrollamos dentro, pero la niña Evans fue a una muy temprana edad.
Como era costumbre cada último día de semana, los Evans llevaban de paseo a su pequeña hija, pero su la mayor de los Evans quería ir tenía que hacer una rutina cada mañana ese día, pero eso era para demostrar el desprecio que se le tenía y ver si le tenían piedad para llevarla con ellos. Se levantaba siempre temprano la pequeña ese día, empezando a limpiar la casa de abajo así arriba y deja las cosas listas para el desayuno, todo listo y limpio para antes que sus padres y su hermana despertaran; así fue limpio cada rincón de esa casa, hasta los cuadros de la fotos donde en todas solo aprecia su hermana y sus padres, ella nunca está el alguna de esas fotos que se colgaban alrededor de la casa, sin más ese momento de la mañana donde sus padres despertaban llego, pero no se dirigían a verla ella, si no a ir despertar dulcemente a su hermana, como toda una princesa de cuento, preguntándole que es lo que quería, que deseaba que sus padres se lo darían sin dudarlo, después de un pequeño momento de risas entre ellos bajaron a la comedor y a la cocina donde ya estaba todo preparado por la mayor de los Evans, mirando sus padres cada detalle de la limpieza y al final a ella pero sin cariño como el de su hermana que recibía cada mañana, simplemente una mirada fría por parte de ellos. Sin más la familia Evans desayuno, pero era más que obvio de esperar la pequeña hija mayor no estaba invitada a las comidas básicas de una familia normal, ella siempre comía en su cuarto sin hacer algún tipo de ruido, como si ella no existiera o mejor dicho como si ella nunca hubiera existido en el mundo. Después que los Evans tomaran su comida para el día, llamaron a la pequeña que yacía en su cuarto, ese día la llevarían con ellos, pero las condiciones estrictas de siempre.
- Comportare.
- No hagas que tú hermana se disguste.
- No te quejes.
- Y sobre todo callada.
Ese día llevaron a su hermana a ver juguetes, como todo niño se emociona a verlos, la hija menor de los Evans era la niña más feliz incluso hasta podría decirse del mundo, pero su hermana solo miraba de lejos esa felicidad que ella nunca ha experimentado.