Capítulo 9

1022 Palabras
Las semanas se estaban volviendo días los cuales al doctor Alan, se le estaban haciendo estresantes, el pequeño había provocado que volviera ser el antes que la sensación lo surgiera en la maldad que provoca cirugías mal hechas, pero de verdad quería salvar el pequeño así que se la pasan estudiando en su tiempo libre para que todo pudiera salir exitosa y que no fuera de alto riesgo, pero había algo más que lo estaba preocupando, se había abierto una investigación por las cirugías mal hechas y todos los doctores estaba en la mira en el hospital, así que estaba preocupado si se enteraban que los cortes en sus cirugías habían sido provocados a propósito, seria en menor de los casos despedido, en los mayor de los caso sentenciado y esperar en el corredor de la muerte. A lo largo de eso días se hicieron pruebas en cada médico cirujano, para ver si las cirugías fallidas no eran por falta de capacitación, por su puesto el doctor Alan paso sin problemas las pruebas, tu un pequeño respiro después de salir de esa lista de doctores que estaban en la mira en el hospital; pero duro poco ese respiró un problema nuevo le surgió, las enfermeras eran interrogadas una por una, por ser asistentes en las cirugías. El doctor Alan rezaba que su enfermera dijera que sus cirugías fallidas eran por la salud de los pacientes o por causas naturales, al momento en que murieron en la mesa. Temiendo ese problema encima le cayó otro de sin previo aviso. - Doctor Alan. - Si dígame doctor. - Le vengo a informar que tendrá un interno como ayudante para que se vaya acostumbrado y aprendiendo los métodos quirúrgicos en este hospital, será el responsable de él, ¿Entendido? - Si. Ese era otro problema tener a alguien nuevo a si lado no le parecía, no porque no le gustará enseñar, al contrario le encantaba ayudar a los demás aprender, sino más bien de que teniendo a alguien a su cargo era estar aun en la vista de médicos que dudaban de ellos. Era un problema, ahora estaría  más estresado por la cirugía del pequeño y más con un novato a su lado, pero eso era lo grava del asunto que si en una momento de la cirugía volvía esa sensación, estaría no solo en problemas, habría testigos, como la enfermera que lo apoyaría, ya que estaban amenazadas de que si una cirugía salía mal, pero sin pruebas de que fue por causas naturales o vieron algo que el cirujano no hizo bien y callarán lo que paso en verdad, no solo sería despedida si no también encarcelada por tratar con el delito de estar contra la salud y derivados; por otro lado el novato también estaría en la misma circunstancias, así que ni se arriesgaría su principio de ejercer su carrera profesional, ni el puesto de interno ya que no había muchas vacantes en los buenos y grandes hospitales, al igual que la enfermera que le ayudara con la cirugía. Pero era riesgosa la cirugía por más que estudiaba para buscar la forma que saliera al menos no perfecta pero aceptable, la cirugía y su procedimiento era un obstáculo muy grande por la curación de su pequeño paciente. Pasaron los días y el día llego, la cirugía del pequeño estaba programada para unas cuantas horas antes de que el sol dejara de brillar. El doctor Alan estaba muy nervioso, hoy sería un día decisivo para la vida del pequeño; rezaba que no fallara la cirugía pero sobre todo que su extraña sensación no se le presentara en ese momentos tan cruciales en la hora de operar. Sin más decidió ir a ver a su pequeño paciente, pero al llegar al marco de la puerta de esa habitación aislada de hospital lo lleno de ternura al ver tan linda escena enfrente de sus ojos; el pequeño niño estaba parado con las puntas de los pies enfrenté de la ventana, viendo como poco a poco la nivel empezaba a caer y la ventana se empañaba pero no tanto como para opacar la vista de la nieve caer, el pequeño está asomando su vista hacia arriba en el cielo donde las nueves dejaban caer la nieve y ocultando el último rayo de luz solar, no solo de ese día, si no de ese año. El pequeño se veía adorable como en si rostro se le veía feliz al ver caer la nieve a través de la ventana junto con su osito abrazándolo, para después ponerlo frente a él para que viera la nieve caer. - Mire osito doctor Alan, está cayendo nieve. Diciendo eso a su juguete con una sonrisa de inocencia; al doctor Alan se le brandaba el corazón por tal escena; no dudo en ese momento que haría todo lo posible que la operación de ese día saliera exitosa, con tal de ver ese pequeño sonreír otra vez. - ¡Doctor Alan! El pequeño se percató de su presencia y fue corriendo a abrazarlo como saludo como ya era costumbre entre ellos, lo abrazo con su osito colgando de él y una sonrisa en el rostro dirigida al doctor Alan, lo cual hacia ver al pequeño más adorable a los ojos del doctor Alan. - Hola pequeño, ¿Cómo te encuentras hoy? - Bien, estoy listo para recuperarme, ¿Usted me curara verdad?, ya no estaré enfermo, ¿Sera así verdad doctor Alan? - Si pequeño, yo…hare todo para que estés bien. - Yeii. El doctor Alan se despidió del pequeño al ver entrar la enfermera que lo apoyaría en la cirugía, iba por el pequeño para que fuera a preparado para la sala de operación donde sería la cirugía, ¿Estaba nervioso el Doctor Alan?, demasiado, fue la única vez en su vida que experimento los nervios extremos, pero lo único que podía hacer es tratar de tener calma para tener concentrada su mente en lo que iba hacer dentro de unos momentos y en especial para controlar esa extraña sensación que amenazaba con volver cuando las cosas estuvieran en un punto de riesgo.   
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