Delia se bañó y se arregló en medio de mucho nervios. Ella está decidida hacer la voluntad de Bastián de casarse en la mansión con la ayuda del juez Cárdenas que es un juez internacional y delante de Melina para demostrarle que él no podía ser manipulado por su maldad. Sin embargo, pensarlo era una cosa y hacerlo era otra muy diferente. Y toda ella era un amasijo de puro nervio. — ¿Estás nerviosa?, mi amor— le preguntó Bastián dándole un beso para despedirse de ella pues él ya también se pensaba arreglar para bajar y encarar a Melina con ayuda de los hombres que tenían. Le tocó mover cielo y tierra y utilizar cuanto amigo le brindara ayuda. ¡Y lo logro! Ella lo miró y luego sonrió con dulzura. —Estoy aterrada — le respondió— pero quiero que toda esta pesadilla termine pronto. —Así va

