La criatura cae a mis pies carente de vida, parece haberse petrificado y comienza a desvanecerse lentamente como si de arena se tratara, levanto la vista y veo a Cahek golpeando a Kaia y la furia me invade; levanto vuelo y tan rápido como puedo golpeo al asqueorso demonio haciéndolo retroceder, empuño la guadaña hacia él y le sonrío. —Esto es entre tú y yo— digo molesta —Kaia, vé por Arina.— Sin más me lanzo contra él. —¿Aún tienes ganas de más?— ríe —Entrégame la niña antes de que la pierdas por su propia voluntad. —Ella jamás iría por tí— lo observo. —No sabes su naturaleza, no sabes de lo que es capaz, bajo esa fachada de niña inocente se esconde una criatura capaz de manipular a quién sea.— dice riendo. —¡Déjala tranquila!— me niego a aceptar algo así. —¿No lo entiendes? Todos a

