Al día siguiente Robert llega al hospital muy temprano, y al entrar a la habitación en la que está hospitalizada Lesley llama a la puerta, como no le contesta nadie decide entrar. Todos están dormidos como angelitos, Lesley está en su cama, y Abraham duerme con la cabeza apoyada sobre las piernas de Brandon; el cual es el que peor postura tiene ya que solo está sentado en un sofá de dos plazas, y seguramente decidió dejar que Abraham se extendiera un poco mejor que él. Robert mira la cara magullada de Lesley, y acaricia con mucho cuidado su labio rajado. «Menos mal que a pesar de la paliza que le has dado está viva, porque si no yo mismo te habría matado con mis propias manos». Piensa para él sin dejar de observar los moretones que tiene Lesley, repartidos por toda la cara. —Perdone

