Lesley le ve como se marcha y la deja sola, casi sin decirla adiós o algo más, pero cuando Robert cierra la puerta al salir, a los pocos minutos escucha que llaman de nuevo a la puerta. Corre despavorida con toda la ilusión de que vuelva a ser él y la abre enseguida y... ¡Sorpresa!, Bryan está en el pasillo. —¿Qué haces aquí? Ya te ingresé tu dinero. —Lesley quiere cerrar la puerta de golpe cuando termina de hablar, pero este da un golpe en seco tan fuerte que la empuja hacia atrás. —¡TE ODIO! —grita Bryan sujetándola por el cuello—. La has liado pero a base de bien, quiero que vayas a la comisaría esa y que retires cualquier declaración que hayas podido hacer en mi contra. —Lo sé —asiente Lesley con la cabeza de arriba abajo—. Suéltame, no voy a hacer nada, y tampoco quiero ret

