La noche ya ha pasado, y el mundo no ha parecido detenerse ante los problemas de Lesley. Abre los ojos cuando la luz del día llega a ella, con los ojos doloridos y pegados por todas las lágrimas que derramó sobre su cama la noche anterior, se pone en pie y camina al baño. Nada en más reconfortante que a primera hora de la mañana darse una buena ducha con agua calentita, hasta que en su mente se cuelan unas series de imágenes y pensamientos sobre su pasado con Bryan. Flashback... Lesley llega de su editorial, como de costumbre la casa está vacía, y no hay nadie. Como es muy temprano se sirve una copa de vino y se sienta en el sofá frente al televisor, viendo los programas del cotilleo. —¡No puede ser! ¡Maldito seas Bryan! ¡Maldito seas! —grita cabreada, lanzando su copa al televiso

