PVO Cassidy. —El contrato prenupcial ya fue aceptado por sus padres, Sra. Kingston. —Rayos, me siento vieja—. Solo falta su firma para que esté completo y se cumpla con el traspaso del dinero que se acordó en el acuerdo. —P-pero por supuesto que mi hija está más que de acuerdo, Sr. Favre. —Marena, cuándo no—. ¿Verdad, hijita? Todos me miran, pero yo tengo la mirada perdida, el cuerpo petrificado y el alma congelada. Acabo de firmar algo de lo que sé me voy a arrepentir. Algo dentro de mí, algo en lo profundo, me dice que jamás voy a ser libre y que acabo de caer en las garras de un depravado que no me va a dejar ir nunca. —E-está feliz, abogado, tan feliz que no sabe qué decir. —La odio—Pero bajemos al despacho para... bueno, ya sabe. —Claro. —Lo escucho decir—Sra. Kingston, disculpe

