Estar en una habitación cerrada con Jade y el idiota de su padre fue la mejor decisión que tuve, aunque era la niñera por así decirlo de ambos, me sirvió esa noche no solo para cuidarlos sino para investigar un poco la zona esa con más libertad, para mí mal suerte solo encontré arsenales de armamentos oculto sumado a una puerta escondida que solo se activaba con la huella digital de Gerónimo. Nosotros en el castillo también tenemos los mismo, son salidas de emergencias ante cualquier ataque que se nos vaya de la mano. Si este hombre dejará de estar influenciado por su consejero y el alcohol, podría tener un concepto mejor de él, pero por ahora no me decía absolutamente nada porque solo lo veo como un maldito borracho egoísta que solo piensa en él sin mirar a lo demás, sobre todo a su hija que en verdad lo necesita.
— ¡Auch! — lo escucho quejarse mientras se despierta.
Rápidamente me acerco a su lado de la cama para que sus ojos azules se encuentren con los míos y rápidamente se sobresalte alarmado de verme, con agilidad tapo su boca antes que diga algo porque su hija todavía seguía durmiendo a su lado, por eso con mi mirada le indique que mire bien a su alrededor, ahí recién notó a Jade y por primera vez observé como su mirada se dulcifico al verla.
— Dejemos que duerma — murmuro. La pobre niña tiene pesadillas casi toda la noche, es un milagro que ahora siga durmiendo y eso es lo que pienso hacer porque es sábado, no la iba a poner a estudiar.
Él entiende la indirecta, lo suelto para meterme en su vestidor y rápidamente me cruzo para enfrentarlo.
— ¿Qué demonio hace en mi habitación? — inquiere sorprendido.
— Si pudiera dejar de beber tanto recordaría las cosas que hace — contesto con indiferencia.
— ¡Oh mierda! ¿Tuvimos sexo? — pregunta mirándome que solo llevaba una remera suya.
Hago cara de asco. — Ni que fuera el último hombre en este mundo tendría sexo con usted — afirmo.
— Cuide como habla — masculla molesto. Era obvio que estaría así después de mi comentario porque herí su ego de macho.
— Mire por su bien deje de beber, es la segunda noche consecutiva que lo traigo a su habitación ...
— No le pedí que lo hiciera — me interrumpe.
— La primera vez lo hice porque no lo conocía, fuí buena — suspiro. — Anoche lo ayudé porque su hija lo vió en ese deplorable estado en el que estaba, encima para completar tuve la gentileza de vomitarme y vomitarse — agrego sin bajar mi mirada de él.
Su expresión cambia, lleva sus manos a su cabeza y nuca, tal vez tratando de recordar algo, hasta que sus ojos de nuevo se encuentran con los míos.
— Te bañaste delante mío — murmura algo confundido.
Solo lo miro sin ninguna expresión en mi rostro. — Usted tiene memoria selectiva — acoto rodando los ojos para salir de ese lugar pero él me toma del brazo haciendo que estemos frente a frente
— Se que eras tú, te bañaste desnuda — se queda en silencio. — ¿Me quitaste la ropa? — pregunta.
Sonrío, era tan gracioso que me hagas esos reclamos o preguntas absurdas. — ¿Qué parte de que se vómito no entiendo? — bufo mirando su agarre y contenía mis ganas de salir mi lado entrenado antes estos casos. — Suelteme, señor Ferrara — le pido conteniendo mi mal genio.
— Tu también me viste desnudo — afirma haciendo que ruede los ojos.
Sin dudas cada día me sorprendía de lo idiota que es.
— ¿Nat? — escucho a la voz de Jade así que él me suelta.
Egoísta, narcisista y borracho, gran combinación de adjetivos tiene este hombre.
— Acá estoy Jade — digo volviendo a la cama donde la niña estaba somnolienta.
— ¿Mi papá? — pregunta fregando sus ojitos.
— Está en el baño — contesto al sentarme en la cama.
— ¿Ya se siente mejor? —
— Sí, ya lo está — afirmo al bajarla de la cama para irnos de esta habitación a la suya. La iba hacer disfrutar este finde semana tratando que sea una niña.
— Señorita Smithers — dice Vicenzi sorprendido al ver que abrí la puerta del cuarto de su sobrino.
— Debemos irnos — digo sacando a Jade y tratando de taparla con mi cuerpo para que este viejo nefasto no la vea.
Entramos al cuarto de la niña dónde suspiro aliviada, no sé cuánto tiempo más duraría sin poder dormir de noche y tenía que buscar la forma de contactarme con Gauss para que mandé refuerzos para ayudarme a cuidar a Jade. Si por mí fuera mataría a la escoria de Vicenzi pero no tenía pruebas que me afirmen que él sea el responsable del abuso, por ahí es otra persona del personal y tenía que investigar bien, además que no debía olvidar cuál era mi misión en esta casa, se que me estaba alejando de mi propósito, pero creo que cuidar a Jade era más importante que averiguar cómo su estúpido padre había podido robarnos como lo hicieron hace varias semanas.
Se que no debería juzgar a Gerónimo Ferrara, pero el hombre que siempre me topo, el inútil borracho, no mostraría que fuera capaz de tener un instinto suicida para desafiar a la Bratvá como lo está haciendo, sin dudas las apariencias engañan y sobre todo con este italiano.
Luego de que Jade se cambie de ropa la llevo a desayunar, ella me dice que no quiere compartir el desayuno con su padre y para no estar encerradas en la cocina le propongo la idea de que lo hagamos en el gran patio de mansión para pasar tiempo a solas. La escucho parlotear diciendo que le gustaría aprender a nadar y que también le hubiera gustado tener hermanos con quién jugar, así no se sentiría sola.
— ¿Tienes hermanos? — me pregunta.
— Si, uno — afirmo sonríendo. Dmitri es el mejor hermano mayor, nos llevamos siete años de diferencia, pero eso no evito que seamos unidos como lo somos. Le debo tanto sobre todo que se haya hecho cargo de mi hijo cuando no podía ni con mi vida, se que en las manos de él, Sasha será un gran hombre y espero que su influencia le sirva para alejarlo del mundo de la mafia, no quiero está vida para él.
— ¿Cómo se llama? — consulta mirándome con ese preciosos ojos azules.
— Dmitri — contesto mirando la gran piscina perdida en mis pensamientos.
— Me hubiera gustado tener hermanos — repite suspirando.
— ¿Qué te gustaría hacer hoy? — le pregunto tratando de cambiar el tema.
— ¿No tendremos clases? — refuta con su ceño fruncido.
— La idea de tus clases es que sean de lunes a viernes, sábado y domingo debes relajarte por eso tendremos esos días libre — respondo observando como en su cara de confusión aparece una sonrisa.
— Quiero ir a la playa y luego podemos ver una película — sugiere entusiasmada.
— Lo de la película perfecto, el tema de la playa debemos pedirle autorización a tu padre así que debo hablar con él — acoto suspirando.
La idea de hablar con Ferrara no me agrada para nada.
— Espero que nos deje — murmura.
— Bellezas — la voz de Vicenzi me pone en alerta, la cara de Jade ni se inmuta con la presencia de ese hombre, por eso me hace dudar que él sea el responsable del abuso.
Cuando pasaba por lo mismo que ella, la solo voz de Vladimir o ese asqueroso olor de su perfume a mi lado, solo me alteraba, temblaba, me ponía tensa y hasta sentía náuseas cuando sabía que rondaba a mi alrededor. Ella solo se muestra indiferente, como si le daría lo mismos, eso también podría ser un signo de defensa, por eso no bajo mis sospechas en lo absoluto.
— ¿Sucede algo señor Vicenzi? — inquiero.
— Les quiero presentar a los dos nuevos guardaespaldas de la señorita Jade — nos informa haciéndole señas a unas personas detrás nuestros.
— ¿Qué pasó con los otros? — cuestiona con niña.
— Nada, siguen solo agregamos más para que haya más relevos — le contesta encogiendo sus hombros.
Una idea se me vino a la cabeza y si el que abusa de Jade por las noches es uno de sus guardaespaldas, nadie dudaría de la persona que tendría que cuidar a la niña con su vida, debía empezar a ser más minuciosa en controlar a las personas, todos son culpables hasta que encuentre al verdadero hijo de puta.
— Ellos son Gavin y Eleonor — nos presenta a los nuevos guardaespaldas. Un alivio que también hayan sido más condescendientes y contrataron a una mujer para el cuidado.
— Un gusto, soy Natasha su institutriz — me presento sonriendo.
— Un gusto, señorita — responden al unisono.
— Ellos se quedaran con ustedes este día — nos informa.
— Odio tener guardaespaldas — masculla Jade cuando los nuevos se alejan de nosotros.
— Es por tu seguridad, no me dijiste que tú papá es malo y tiene muchos enemigos — acoto.
— Él siempre será malo y por eso siempre tendrá enemigos, lo escuche decir que ahora se peleó con la mafia rusa porque ellos son los culpables de la muerte de mi mamá — me cuenta provocando que me sorprenda.
¿La Bratvá responsable de la muerte de Marina Ferrara?
No sé porque me hacía dudar, se que por ahí no lo sé todo. Mis primos ocultan información, tampoco pondría las manos en el fuego, ellos no son tiernas mariposas, son demonios dispuestos a matar, fuimos entrenados de esa forma, pero algo no me cerraba.
Esto no parecía algo planeado por Gavriel y Gauss, pero posiblemente una de las familias que pertenecen a la mafia haya dado la orden para que eso suceda, sin dudas debía indagar más sobre el tema.
— ¿Y como sabes eso? —
— Escuché a Carlo contarle a mi papá eso, los dos odian a los rusos — agrega.
Seguía sin entender nada, algo definitivamente no me cerraba en esta ecuación.
— ¿Quieres más jugo de naranja? — le pregunto. Tenía que buscar la forma de comunicarme con Gauss.
— Si y croissant relleno — me pide sonriendo.
— Espera aquí, la vuelvo — aseguro.
Me encamino hasta la casa, mis ojos se encuentran con el nuevo guardaespaldas y este me sonríe haciendo que frunza el ceño.
— Los tulipanes rojos no igualan su belleza, princesa — me dice el hombre mientras el entrega un tulipán pequeño.
Él es mi contacto.
— Necesito hablar con Gauss — murmuro mirando a mi alrededor.
— Tome — sin que nadie que me vea me entrega un celular de los viejos. Está tecnología son difíciles de descifrar, no podía llamarlo porque estoy segura que en mi habitación debe haber algún micrófono, soy la nueva siguen desconfiando de mí, pero un mensaje de texto nadie más que mi primo y yo podríamos verlo.
— Cuida a la niña, sino yo misma te voy a rebanar la garganta — ordeno mirando como Jade está perdida en sus pensamientos mirando la gran piscina a su frente.
— Como ordene — contesta.
Entro a la cocina, tomo una jarra de jugo de naranja justo cuando el celular vibra en mis manos y leo el mensaje de mi primo.
Princesa.
Estoy a tu cuidado, los dos son tus contactos.
Nos veremos pronto
Solo esas simples palabras, se que es una forma de decirme que ya se metió dentro de la mansión Ferrara. Con sus ayuda no solo podré cuidar a Jade sino que me da más libertad para seguir con el plan, no debía alejarme de mi misión.