Capítulo 7
VALENTINA
Cuando salí de nuevo a recepción llevando conmigo mas café para mí y para Axel, lo encontré platicando amenamente con él, con Rodrigo, quién al verme, me dedicó una hermosa sonrisa que me hizo sentir, lo que siempre sentía cuando estaba con él lo que, en aquel momento creí que era amor.
—Hola Vale, ¿podemos hablar un momento? Le estaba diciendo a Axel, que vengo a hablar contigo.
—Hola Rodrigo, no sé a qué has venido, si anoche has dejado todo muy claro—respondí a la defensiva—no creo que tengamos, nada de lo que debamos hablar.
—Yo creo que sí y lamento meterme en lo que nadie me ha llamado—intervino Axel—vayan a hablar, creo que hay cosas que tienen que decirse.
Quería matar a Axel en ese momento, por haber dicho aquello, pero no lo hice sabiendo que en el fondo y como siempre, tenía razón. Así que, salí con Rodrigo fuera de la cabaña de recepción y nos fuimos a sentar a una de las bancas que había en el exterior. Él se veía un poco apenado y no sé porqué yo quería que él sufriera, quería que, al menos le afectara un poco, lo que había pasado anoche y me diera por lo menos, una explicación.
—Vale, me alegra ver que estás bien. No sabes todo lo que pasé anoche, me moría de preocupación, al ver que no tomabas mis llamadas, ni respondías mis mensajes y al ver que no lo hacías ya entrada la mañana, decidí venir a verte.
—Bien, ya me viste y ahora si eso ha sido todo, vete—dije conteniendo el llanto—ya has visto que estoy bien y, además, estoy ocupada y estoy trabajando.
—No te vayas, Vale. No he terminado, no sólo he venido a eso—él me abrazó y eso me hizo bajar la guardia—vine también a darte las gracias. Si no te hubieras quedado en la cita, hasta que llegamos al bar, no hubiera podido tener mucho avance con Sofía, ¿sabes? Ella en verdad, me gusta mucho.
—Pues de nada—respondí alterada—al menos, la reprimenda que voy a recibir de parte de Suzette, habrá valido la pena. Me da mucho gusto por ti, que hayas pasado un cumpleaños maravilloso, aunque muy poco te importó como me sentía yo.
—No lo fue tanto cuando volví a casa y Suzette llegó allá a reclamarme por haberte perdido de vista, por cierto ¿a dónde te fuiste? —quiso saber—ella armó en serio, un gran alboroto con mis padres. Y deja de decir que no me importa como te sientes, eres mi mejor amiga y claro que me importa.
—A dónde quiera que me fuera, eso ya no importa. Tú eres feliz con Sofía y eso es lo que cuenta y además no tienes porqué pedirme explicaciones, siendo tú quien debe darlas. Me llevaste a esa cita con engaños, sabiendo de sobra que detesto a Maximiliano.
—Vale, sólo fue una cena, pero lo bueno de todo esto, es que ya no tendrás que volver a salir con Max, ya no será necesario.
—Tampoco iba a hacerlo, te lo digo de una vez. Para que para la próxima busques a otra tonta para ir a tu cita doble.
—Perdóname Vale, por favor—dijo con una cara de pesar—no quiero que te pase nada malo y en serio, para mí es un alivio ver que estás bien.
—Te perdono, pero ya te dije, nunca más volveré a salir con Max.
—Trato hecho—dijo estrechando mi mano—otra cosa, Vale. Aunque yo esté saliendo con Sofía, tú eres mi mejor amiga y eso no cambiará, ¿promesa de mejores amigos?
—Promesa, pero ahora debo irme. Tengo que ayudar a Axel en recepción, antes que llegue Suzette y nos regañe a los dos, pero nos vemos en la escuela.
—Claro, nos vemos en la escuela.
—Adiós, Rodrigo.
Entré desganada a la recepción y le conté rápidamente todo a Axel, solo para que no tuviera pendiente y supiera que entre Rodrigo y yo, habían quedado arregladas las cosas. Después de terminar lo que teníamos que hacer, él se fue a la cabaña de nosotros, por un momento para ir por una chamarra, pues el frío se estaba sintiendo más que otras veces y estando yo sola en recepción, vi llegar a Suzette muy bien acompañada.
—Hola Valentina, buenas tardes ¿y Axel? —preguntó Suzette—no me digas que apenas llega al pueblo y ya se fue a ver con una mujer.
—Hola Susy, él se fue por una chamarra a la cabaña de nosotros, pero no tarda en volver. Ya hemos organizado todo aquí.
—Me alegro, ahora sal del mostrador porque quiero que conozcas a alguien.
—Claro.
Salí del mostrador y me reuní con ella y con ese chico guapísimo que parecía modelo de catálogo, no veía venir aquello. Nunca pensé que Suzette, ya andaría en una relación con alguien, pues a mí, al menos, no me había dicho nada.
—Jhonny ella es mi hermanita, Valentina—dijo Suzette—Valentina, él es Jhonny, mi novio.
—Mucho gusto, Valentina. Estoy a tus órdenes.
—Mucho gusto y el placer es mío, no puedo creer que seas el novio de Susy. Me da mucho gusto por los dos.
—Bien, ya que se conocen, ve por Axel, por favor Valentina—pidió Suzette—queremos ir con ustedes a comer.
—Yo no creo poder ir y lo siento mucho—me disculpé—mañana tengo escuela y tengo aún cosas que hacer aquí.
—Iremos los 4, Valentina. Dante ya no tarda en llegar, él me pagará las horas del día de ayer que no laboró, parece que no trabajaras aquí, que no te acuerdas de nada, ya que ayer que no vino y lo tuvo que venir a cubrir Danna. Por favor, ve por Axel y nos vemos en el auto.
—De acuerdo, no tardo.
Al salir de recepción, me topé con Dante que como dijo mi hermana, iba a pagar sus horas que debía. Nos saludamos rápidamente y me fui caminando por Axel, él ya estaba fuera de la cabaña, lo tomé de la mano de manera natural y le dije que iríamos con Suzette y con su chico a comer. Subimos al auto y después de un corto tiempo en el camino, llegamos al centro del pueblo a un hermoso restaurante al que solo había visto de paso, pero nunca había entrado.
—Mesa para 4 a nombre de Suzette Vázquez—dijo el host—pasen por favor. Su mesa es la de ahí de la esquina.
—Muchas gracias.
Me sentía muy fuera de lugar viendo como iba vestida la gente que llegaba al restaurante, yo estaba muy simple con camiseta de tirantes y unos jeans, mientras que Suzette, Jhonny y Axel, parecían muy arreglados, pero ya nada se podía hacer. Miraba maravillada ese lugar, cuando nos llegaron a llevar las cartas y Suzette aprovechó para ordenar de una vez, por todos, ella seguramente conocía bien la especialidad del lugar y una vez que se retiró el mesero, ella empezó a hacer plática.
—Axel, ¿cómo se comportó Valentina, el día de hoy? —preguntó Suzette.
—Bien, Suzette. Ella siempre se porta bien conmigo—dijo Axel, mientras me dirigía una dulce y felina mirada.
—Contigo, porque conmigo nunca se porta bien—respondió mi hermana—siempre se las ingenia para hacerme enojar.
—Amor, mejor ya diles a Axel y a Valentina, por lo que estamos aquí—dijo Jhonny besando la mano de mi hermana—es la mejor noticia que vas a poder darles.