Capítulo 6
AXEL
Después de ese momento de debilidad de mi parte, nos fuimos a sentar de nuevo a recepción con Vale, no sin antes abrir la puerta pues teníamos que seguir al servicio de los huéspedes. Nos sentamos y le dimos varios tragos al café y después, la miré a los ojos y decidí que teníamos que retomar el tema pendiente.
—Lo sé, Axel—dijo ella, leyendo mis pensamientos—te tengo que explicar lo que pasó anoche. Te lo resumiré así, anoche fue la peor noche de mi vida.
—No pude dormir preocupado por lo que te había pasado, desde que te conocí siendo una niña, nunca te había visto llorar de la forma en que lo hiciste anoche.
—Es todo lo que puedo decirte, sólo recordarlo me pone mal y…
—Y nada, Vale. Me tienes que contar. No me he aventado una buena discusión con Suzette en vano, así que, Ave María purísima…
—Sin pecado concebido—ella sonrío tímidamente—está bien. Verás es que anoche, me di cuenta que Rodrigo no me quiere y que nunca me va a querer.
—Nunca digas nunca, son palabras mayores.
Vale siguió hablando y me dio un poco de tristeza y pesar escucharla. Rodrigo la había usado para sus fines y lo peor era que, no lo podía culpar del todo. Yo conocía muy bien esa faceta, antes de llegar Isabel a mi vida, yo no había sido un santo sino todo lo contrario y me había aprovechado de mujeres tan inocentes como Vale, sólo que ahora me afectaba mucho, verla a ella en ese triste estado y no poder hacer nada para que se sintiera mejor, así que, me valí un poco de mis años de experiencia para intentar confortarla.
—Vale, mira el lado bueno de todo esto y ánimo. A lo mejor todo esto tenía que pasar, para que un día Rodrigo se dé cuenta que en ti lo tiene todo y que no tiene que buscar nada, en nadie más.
—Qué optimista eres Axel, lo dices porque no viste lo que yo vi. Él besaba a esa chica como si no hubiera un después y yo no pude decirle lo que sentía, algo que pensaba hacer anoche. Me siento como una verdadera tonta.
—No lo eres para nada y no vuelvas a decir eso, tú vales mucho y nunca debes olvidarlo. Él es el que se pierde la oportunidad de estar con alguien como tú y, de cualquier forma, nada está escrito en el amor, así que pueden pasar solo dos cosas. Con el tiempo verás si lo de ustedes puede convertirse en algo más o si sigues siendo por siempre su mejor amiga.
—No lo sé, a veces pienso que me pasan las cosas porque Suzette no me ha dejado vivir las cosas que viven las chicas de mi edad. Hubieras visto a esa chica, ella se ve que ha viajado, que ha vivido y que ha conocido el mundo y yo, no tengo nada de eso. He pasado toda mi vida encerrada aquí en este pueblo, en estas cabañas y teniendo solamente de amiga a Danna.
—Tranquila, debes de tranquilizarte. Ahora ya no sólo estarás con Danna, me tienes también a mí y al menos, te puedo prometer una cosa. Te ayudaré a que las cosas sean menos duras con Suzette y ya que viviré con ustedes, haré que ella te vaya soltando un poco.
—Muchas gracias, Axel. Aún no puedo creer que volviste para quedarte. Para mí, ha sido la mejor noticia que he recibido en mucho tiempo, espero sea suficiente para tener ánimos para salir de este sufrimiento que llevo a cuestas, no quiero ni volver a la escuela, no quiero tener que ver a Rodrigo.
Me reí un poco, aun sin ganas de hacerlo y no lo hice con mala intención. Yo para nada hubiera sido capaz de burlarme de los sentimientos de Vale, pero me era gracioso darme cuenta que a los jóvenes se les cerraba el mundo muy seguido o hacían una tormenta en un vaso de agua, por eso Vale sentía que no tenía salida su situación con Rodrigo.
—En eso sí, no puedo ayudarte, Vale. Vas a tener que enfrentar esas situaciones porque Suzette por mucho que me haga caso en lo que le diga, no permitirá que no vayas a la escuela. Así que mejor, cambia esa carita y arriba ese ánimo.
—Tú lo dices bien fácil Axel, porque me imagino que cuando tenías mi edad, tú te la pasabas siendo el rompecorazones del pueblo o al menos, eso es lo que me ha contado Suzette, que mientras ella estaba encerrada cuidándome, tú te la pasabas de maravilla con muchas mujeres.
—Suzette exagera las cosas —me defendí como pude— lo cierto es que, no te puedo negar que sí, cuando yo tenía los 17 años que ahora tienes tú, había vivido muchas cosas y demasiadas experiencias, unas muy buenas y otras muy malas.
—Al menos has podido vivirlas, Axel y lamento que, por culpa de todas esas experiencias, Suzette esté amargada por no poder realizar su amor contigo y eso es lo que temo que va a pasarme a mí también, con Rodrigo.
Solté una carcajada que retumbó muy fuerte en la recepción. Vale me miraba sorprendida y no sabía ni qué decirme, solo esperaba calmarme para sacarla del error de lo que acababa de decir. A mí Suzette, nunca me había interesado, al menos no como mujer. Era mi mejor amiga y así lo sería siempre.
—Lo siento Vale, no debí reírme, pero lo que has dicho, no tiene pies, ni cabeza—dije una vez que me calmé—Suzette y yo, nunca hemos tenido intereses mutuos, al menos, no de la forma en la que piensas. Y ella no está amargada, simplemente tuvo que vivir muy rápido por la situación que les tocó vivir.
—Vaya, yo pensé que ella había estado siempre enamorada de ti y que no había sido correspondida. No puedo creer que estaba equivocada.
—Yo quiero mucho a Suzette y ella a mí, pero nos queremos como amigos y así va a ser siempre. Para que nadie te venga a decir, que una amistad verdadera entre un hombre y una mujer, no existe.
—Deseo de verdad, que ese no sea mi caso con Rodrigo. Prefiero lo otro que has dicho, que él se de cuenta que la mujer de su vida, siempre ha estado cerca de él. En fin, voy por más café, ¿tú, quieres?
—Desde luego, Vale y gracias.
Vale entró por más café y yo me puse a limpiar un poco la zona de recepción. No quería que llegara Suzette y se armara otro problema por todo el desorden que había y mucho menos quería que fuera a regañar a Vale. Estaba metido en poner orden, cuando llegó ahí a recepción el culpable de las lágrimas de Vale y justamente venía a eso, a buscarla ¿será que estaba arrepentido y deseaba declararle su amor? No sé porque, pero deseaba con todo mi corazón que no fuera así.